Capítulo Treinta Tosh y Amber se sentaron juntos en el tronco y contemplaron la fogata. Fueron sorprendidos por alguien detrás de ellos. "Buenos días." "Buenos días, Carlos", dijo Amber. "¿Te despertamos?" "No no. Debemos comenzar temprano. Es hora de abandonar este lugar. Los primeros rayos del alba aligeraron el cielo del este. Tucanes y loros comenzaron su charla matutina en los árboles cercanos. Tosh miró hacia el bosque, pensando en los niños. "Te ves mucho mejor, mi amigo". Carlos enjuagó la cafetera y la llenó hasta la mitad con agua fresca. “Creo que podría vivir. ¿Cómo estás?" "Estoy bien. Solo ansioso por abandonar este terrible lugar. "Ha sido una pesadilla", dijo Amber. "Las autoridades brasileñas estarán aquí esta mañana para hacerse cargo de nuestros prisioneros",

