El mundo no era justo, pero… ¿qué lo era? Sin importar la duración, todo gozaba de un fin; hasta el mismo tiempo, sempiterno como se planteaba, tan solo era una invención humana que fue acogida por todos como una constante más… un dato más en una ecuación de destrucción sin remedio. Blaise siempre tenía esa clase de complicados pensamientos existenciales, donde se preguntaba por qué había venido a este mundo de la forma en que lo hizo. Siempre que cerraba los ojos, miles de teorías surcaban sus joviales pensamientos, y exigían respuestas, que jamás llegaban, sobre las razones que lo llevaban a padecer un sufrimiento tal como el que experimentaba ahora. Él había nacido para ser consuelo… pero ahora solo era tortura y destrucción. El zumbido en su mente, esa prisa que sentía, junto a la n

