—Aun así… ¿crees que puedas dejarme echar un vistazo… dentro de ti? —cuestionó, mirándolo, su coronilla y cabellos medio alborotados, sus orejas de tamaño medio, y la línea de su mandíbula. Blaise apretó el agarre de su mano, y asintió. —A decir verdad… Desde que todo pasó, y me di cuenta de que nada me hacía recordar, he pensado que tal vez tú sí serías capaz de ver detrás de la negrura —murmuró. Una tímida sonrisa adornó los labios del rubio. —Entonces… está bien. Mírame mejor —pidió. El pelinegro encerró el mirar por un segundo, pero se relajó enseguida y lo miró fijo. Por un momento fue incómodo, sus ojos se fueron por acá y por allá. La mano de Luke soltó la suya, y ambos se acomodaron sobre el colchón. —Quiero que me mires directo a los ojos, y despejes tu mente de cualquier pe

