El gesto de Yael me toma por sorpresa, él se ve instantáneamente dispuesto a mostrarme lo que debo saber, se le nota en el brillo de sus ojos, en esa locura extraña que logro ver aunque no dice ni una palabra. Basta solo que su boca se estire en una sonrisa malvada para yo saber que lo que viene será algo que me costará procesar. «O quizás no». —Primero, tengo que mostrarte el lugar al que debe llevar la droga cuando el imbécil te deje el paquete —expone y a mí me recorre un escalofrío—. Segundo, debemos enseñarte cómo haremos el movimiento desde el club donde trabaja Marcelo hasta el club de Vlad. La ruta que vas a seguir, quién te seguirá para verificar que nada sucede en el camino, además del chip GPS que pondremos en tu auto. Todo lo referente al proceso de impecpcionar el paquete y

