Me miro en el espejo intentando hacer el nudo en esta maldita corbata. No sé cuántas veces lo he intentado y, por más que miro tutoriales en el móvil, simplemente no me sale el nudo perfecto como le sale a Zeus. Si Eros estuviera aquí, obstinado, no dudaría en ayudarme, pero sin dejar de criticarme. Puedo imaginármelo con su ceja enarcada y labios fruncidos al ver lo que me he puesto para esta noche. —Esas botas, nada que ver, Apolo… —murmuro, imitando el tono de su voz—. Jamás se usan botas con un pantalón tan elegante como ese, imbécil. Me río de solo imaginarlo como la icónica Miranda Priestly, mirándome con su ceja enarcada y mirada asesina por mi combinación. Pero, al carajo. Me exaspera andar trajeado y, si lo he hecho anteriormente, es por respeto a los momentos familiares. ¿

