Yael me mira como si no alcanzara a entender la razón de que vaya con el señor Ares West. No dudo que sepa sobre la nula relación que tenemos, incluso, sospecho que lo puso para vigilarme a mí también, no solo a Apolo. —¿Me llevarás? —pregunto, con una ceja levantada, cuando él no se mueve del lugar. —¿Qué quieres hablar con el señor West? Ruedo los ojos y me cruzo de brazos. —Marcelo me está manipulando, me está chantajeando con mi hija, eso quizás no le importe, pero seguro que sí le hará ruido saber que un maldito hijo de su madre pretenderá joder la carrera de su hijo cuando comience nuevamente con su música. Apolo ha pasado por mucho, no necesita saber que llevo tres años pagando el haber sido su maldita vía para obtener lo que quería. Conociendo a mi amigo, no se lo perdonará.

