Era impresionante cómo con el pasar de las horas me daba dando cuenta de detalles a los que no creía le daría tanta importancia previa a mi accidente. Por ejemplo, había descubierto que tenía los ojos azules y mucho cabello, mucho vello por todas partes. También que la simetría de mi rostro, lo dejaba al descubierto, una gran verdad que no conocía. De eso debo comunicar a Emilia, por lo que dejo de mirarme en esta pared de espejo de la sala/comedor/cocina, para encontrarla. Ella estaba concentrada en picar vegetales con mucho cuidado, demasiado diría yo. —¡Lo tengo! He recordado algo más — exclamo totalmente convencido. Emilia me mira por un segundo con esperanza y detiene su obra con el cuchillo. Esta seguía con su pijama, mientras que mi vestimenta prestada de su parte, era una bata

