No sé qué tipo de magia negra me hicieron antes de pisar esta isla, pero de que me hicieron un trabajo, me lo hicieron. ¿Qué otra explicación le sacó a esto? Emilia y yo estábamos a punto de dejarnos llevar por nuestros instintos cuando de la nada las puertas de cristal se rompieron, haciendo que ella cayese al suelo y yo más atrás. A continuación, lo que podrías esperar al caer sobre vidrio hecho añicos, cortaduras, sangre. Y para mi pesar, la propietaria era ella… otra vez. —¿Emilia? ¿Estás bien? — me bajo de esta y afinco mis manos sin importarme el vidrio. Emilia se encontraba de rodillas en el suelo, sobre una capa de brillosa de trozos transparentes de lo que antes era la puerta. El rojo lo veo en sus dedos, y al tratar de remover el cabello de su rostro, encuentro lágrimas acumu

