𝑪𝒂𝒑𝒊𝒕𝒖𝒍𝒐 𝑰𝑰

419 Palabras
Hoy es viernes 5 de octubre, son las 6:30 a.m. y la alarma sigue sonando como si quisiera pelear conmigo. No puedo apagarla, como siempre. Cada vez que duermo sueño con el mismo hombre… y nunca logro verle la cara. Todo se ve distorsionado, como si algo —o alguien— no quisiera que yo lo reconociera. Y justo cuando estoy a punto de descubrirlo, ¡pam! mamá grita y me mete un susto que casi me manda al más allá. —Mamiii, qué susto —murmuro, todavía medio ida. Intento levantarme rápido, pero termino en el piso, enredada en la cobija, caída como un buñuelo sin fritar. Así empieza mi día: cero glamur, cien por ciento caos. —Soryelle, al baño ya. Vas tarde —dice mamá con esa voz que no acepta respuestas—. Si te ponen otro retardo, quedas en detención. Muévete. Y sí, tiene razón. Siempre voy tarde. Podría echarle la culpa a mis sueños raros, pero también es verdad que me quedo leyendo hasta cualquier hora cosas sobre sectas, desapariciones y misterios del pueblo. La curiosidad me traiciona, qué puedo hacer. Al final me alisto, bajo corriendo, agarro el jugo en cajita y el sándwich que mamá me dejó listo. Justo entonces suena el claxon afuera como si me estuvieran apurando desde otro universo. Llego al colegio de milagro, sin retardo por primera vez en días. En historia intento no dormirme, pero es imposible… hasta que empiezan a hablar de los mitos del pueblo. Esa parte sí me gusta. Me mantiene despierta. Mi historia favorita siempre ha sido la de Damon Darkveil. Dicen que era atractivo, misterioso y que tenía más dinero del que alguien debería tener. Pero también dicen que era cruel. Oscuro. Que hizo cosas que mejor ni repetir. Nadie sabe qué es cierto y qué es puro invento. Mamá siempre me dijo que no me metiera en ese tema, que era peligroso saber demasiado. Pero ajá, soy yo: curiosa hasta lo imposible. Así que investigué todo lo que pude. Lo último que se supo de él es que desapareció. Igual que una mujer llamada Soraya. Nunca mencionan su apellido y eso me da una mala espina. Ella era importante para él. Muy importante. Algo había entre ellos, algo fuerte… pero al final se perdió cualquier rastro. Y lo más inquietante de todo: La mansión de Damon sigue intacta. Los negocios siguen funcionando. El tiempo ahí no avanza. Como si él nunca se hubiera ido. Como si todavía estuviera… esperando.
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