Los días continuaron su rumbo, y ya habían pasado cuatro meses desde aquella noche en Italia donde ambas parejas iniciaron una relación. Caleb y Silvana iban de maravilla, la rubia siempre tuvo miedo a enamorarse porque pensaba que perdería parte de su identidad y libertad al estar unida a un hombre durante mucho tiempo, pero, estar junto a aquel moreno era una de las mejores cosas que le habían pasado. Y el chico no podía esperar a presentarla ante su madre, estaba convencido de que se llevarían muy bien. Por otra parte, entre Steve e Isabella todo iba mejor de lo que esperaban, la diferencia de edades no jugaba en contra de su relación, sino al contrario, ellos se complementaban, tenían algunos problemas típicos de pareja, al igual que todos, pero nada que no pudieran superar. Isabella

