HARPER La bofetada resonó como un disparo en el aire. Su cabeza apenas se giró, ni siquiera tocó su mejilla como si no hubiera sentido el golpe. Me miró con esa expresión imperturbable. Metió las manos en sus bolsillos. —Tendrás que hacer más si quieres que me vaya de aquí sin una respuesta —volvió a acercarse— y sin ti. «¡¿Por qué?! ¡¿Por qué precisamente ahora me dice esto?! ¡¿Por qué quiere luchar por algo que nunca podrá ser?!» Caminé hacia el lado opuesto evadiéndolo. —Bien, terminemos con esto —me crucé de brazos—. ¿Cuál es la maldita pregunta? No respondió enseguida. Me miró entrecerrando sus ojos, como si notara algo extraño y quisiera ver a través de mí. Soltó un suspiro y giró hacia el estanque. —¿Recuerdas la última vez que estuvimos aquí? —preguntó con un tono neutral.

