Adriana Termino de maquillarme y vestirme, al mirarme puedo apreciar mi vestido color blanco marfil. El maquillaje es suave y tengo un pequeño listón azúl en la cintura. Camino por la habitación intentando calmar los nervios, no pensé que el tiempo fuera a pasar tan pronto. Me miro en el espejo y soy otra mujer, soy otra persona. Una llena de amor propio, de valores y sobre todo de cambios positivos para su vida, ahora valoro las personas que están a mi alrededor, mis papás, mi papá que poco a poco comprendió que es más importante el amor de su hija que el dinero, mi mamá que no se cansa de pedirme perdón por abandonarme y perderse los años de mi vida dónde más la necesitaba, sin embargo, puedo decir que tenerla en estos momentos conmigo es lo más maravilloso que me pudo pasar. La pue

