Bien, ya organicé el día de la cena, ya todos confirmaron, ya sé que haré de comida y que necesito comprar, ahora, lo único que falta es que Viktor me diga que sí y no se enoje conmigo. Ah, tengo miedito de pensar que él podría verme como una chica tonta e irritante y me deje, por eso necesito algún plan en donde él no salga huyendo de mí. ¿A él le gustaría si le doy un cupón en donde le permita pedirme lo que sea y que yo tenga que decirle que sí? No creo, suena muy infantil, por otro lado, no sabría si comprarle algo, no parece del tipo de persona materialista… ¿Le gustará si compro lencería? Ese último pensamiento hace que sienta mi cara enrojecer. Por su culpa, estos pensamientos libidinosos no han abandonado mi cabeza prácticamente desde que lo conocí. Por dios, quien soy y que ha

