– ¿Qué haces aquí? – pregunto sin dejar de sonreír, solo para después lanzarme a sus brazos y besar dulcemente sus labios. Siempre es un placer verlo. – Nikolai y Ekaterina me hicieron cabrear así que me fui de la casona – asiento. Eso pasa muy seguido, y siempre me da curiosidad por saber que hacen realmente como para que mi Viktor quiera irse de casa. Pero en el fondo estoy agradecida por eso porque cuando ocurre, él termina en la mía. – Luego fui a la tuya, pero recordé que tenías esa mierda de día familiar – vuelvo a asentir y le dejo un besito en el pecho – Entonces no lo pensé jodidamente bien y vine ¿eso está bien o quieres que me vaya? – niego rápidamente. Nah ah, no quiero que se vaya, nunca, sí es por mí, puede vivir conmigo para siempre. Ah, tan intensa, tengo que tranqui

