Gustavo había llegado al club silbando, ya que estaba muy feliz porque había hecho las paces con la madre de su hija. Su hija lo aceptaba y tenían una linda conexión. ¿Qué más podría pedirle a la vida? Ya había comprado la casa perfecta para su nena. Ahora solo faltaba que amaneciera para ir a buscarla. Cristian, que estaba sentado al lado de Gustavo, le preguntó. Cristian: "¿Por qué estás tan feliz?". Gustavo: "Me parece que tengo una vacante para tu amada aquí en el club, ja, ja, ja". Cristian rió y le preguntó qué se traía. Gustavo: "Eres tío". Cristian se atragantó con la noticia y escupió el resto de la bebida encima de Gustavo . "¿Qué? ¿Cómo así? ¿A qué mujer embarazaste?", preguntó Cristian . Gustavo: "Que asco, ¿cómo vas a escupir mi traje? Y Respondiendo a tu pregunta, p

