Dimitri le dio un sorbo a su vodka para después soltar el golpe sobre la mesa de un golpazo. — Entonces dama y caballeros, ¿están listos para escuchar el porque los cité una vez más acá? — preguntó esperando una respuesta por parte de los mercenarios, pero ninguna se hizo presente Dimitri sacó su arma y dio un disparo que terminaría traspasando el techo del pequeño almacén donde estaban reunidos lo cual llamó la atención de todos allí en cuestión de segundos — ¿Qué es lo que quieres Dimitri? — preguntó Apache, un delincuente mexicano que llevaba trabajando a sueldo con el ruso desde hace años — Tenemos un trabajo… — comenzó a decir — Pero no es cualquier trabajo, con esto podremos retirarnos para siempre del mundo de la ilegalidad — manifestó con una sonrisa en el rostro — Es

