— ¡Hey, no lo golpees! — exclamó Katrina preocupada por su esposo luego de haber visto como le propinaban un cachazo sin piedad alguna — Es lo mínimo que se merece por haber traicionado al grupo y ni hablar de lo que tu te mereces, zorra traidora — respondió Apache tomando a Nikolái del brazo comenzando a arrastrarlo hasta los matorrales — Lo que hicimos fue por nuestro bien, no queremos hacer más parte de este grupo de mercenarios… ¡Esto no es vida! — Cuatro millones de dólares son vida — agregó Franké dándole un empujón — Camina zorra, vamos a escondernos Apache arrastró a Nikolái hasta una parte donde no podían verlos desde el camino a la cascada, los arboles y los matorrales altos lograban quitarle visión a las personas que por allí pasaban, este lugar era muy turístico p

