Definitivamente las malas noticias no dan espera, y mi corazón este inesperado día, recibiría una de las peores en mucho tiempo. Ese día en la mañana -Amor, bajas ya, o me voy sin ti – le grite desde las escaleras a Andrés, no entiendo como siempre se tarda tanto en vestirse. Mi, ya casi esposo, baja las escaleras con total calma, hasta pienso que lo hace a propósito, pero no es así, últimamente hemos llegado muy tarde de la clínica y no ha podido descansar, los procedimientos han incrementado, las personas reconocen su talento y confían en él, y yo, bueno, sigo en el área administrativa, como él siempre lo quiso. -Enserio amor, quédate a descansar, mañana tienes todo el día de cirugías, puedo ir sola. -Ni hablar de eso, jamás permitiría que estés cerca de ese tipo sola, por lo me

