Franklin (1): La vida es injusta

4264 Palabras
Franklin Pari era un pequeño niño patético, el pobre no tenia amigos y pasabas sus tardes después de la escuela en el bosque Mirage que se encuentra a diez minutos hacia el norte de la escuela. Un chico de diecisiete años, de pelo marrón oscuro y piel blanca como la leche, con lentes por su presbicia y con tantas pecas en la cara que apenas se puede notar el color de su rostro. Apenas llegaba a una altura promedio y su apariencia era desaliñada, solo faltándole un poco para parecer un vagabundo y es que el pobre ni siquiera tenia ropa propia, sus zapatos desgastados pasaron por tres generaciones y cuatro hermanos antes de que llegaran a sus pies y su ropa era la que todos sus hermanos tiraban porque ya no les quedaba o no les gustaba. El idiota tenia una triste vida, su familia era una de las mas pobres del pueblo, el era el ultimo de seis hermanos y el que nadie recordaba, impopular, tímido, bueno para nada y con complejo de inferioridad, que además era abusado todos los días por el grupo de delincuentes de Albert y que por sobre todas las cosas, tenia muy mala suerte. El pobre vivía sus días patéticamente en un espiral de mala suerte... Y aquel día, cuando habían descubierto la muerte de Connor (no el delincuente, el que era violinista), todo en su vida fue mucho peor... Fue allí donde todo acabo para el... Todo comenzó como otro día, siempre se despertaba a las tres de la mañana, mucho antes que cualquier otro de sus hermanos y es que el idiota había aprendido después de muchos años que ser el mas pequeño en una familia de tantas personas tenia muchas desventajas entre las cuales se cuentan que si no se levanta temprano, es el ultimo en usar el baño y quedarse sin desayuno, a veces incluso sus padres se iban con sus hermanos y se olvidaban de el o no tenían espacio suficiente para llevarlo. Por eso debía levantarse antes que todos, tenia que prepararse su propia comida y como sabia que probablemente lo dejarían atrás, debía ir en bicicleta por su propia cuenta a la escuela, el problema es que su casa quedaba a mas de una hora y por eso debía salir aproximadamente a las cuatro de la mañana para poder llegar a las cinco y también para evitar encontrarse con Albert y los demás en el camino... Esa era la principal razón, después de todo Franklin es increíblemente cobarde. Franklin logro hacerse un emparedado de queso y jamón (lo único que encontró), pero resulto que el retrasado no se dio cuenta que el queso estaba mohoso y el jamón tenia cucarachas por encima, así que ese día termino vomitando por una hora y salió mas tarde de lo que esperaba. Logro al fin salir sin hacer ningún ruido... O así recuerda el, pero realmente tropezó con todos los muebles de la casa y al salir golpeo por accidente el carro de sus padres con su bolso que activo la alarma e hizo que su padre saliera con su escopeta y lo apuntara creyendo que era un ladrón y estuvo apunto de dispararle... Por suerte el patético llanto de Franklin es inconfundible y su padre lo reconoció al momento. Al final termino saliendo a las cinco de la mañana de su casa. Por suerte, durante el camino no encontró nada fuera de lo normal y logro llegar a buen tiempo, solo se tropezó cinco veces con ramas o piedras por el camino, se encontró con dos arboles caídos a pesar de que no había llovido en mas de un mes, un choque automovilístico, nada demasiado fuera de lo común, normalmente se le salía el aire a una de las llantas de la bicicleta o se torcía el tobillo haciendo que fuera mas lento... Aunque si que se encontró con una cosa no tan normal, cerca de la estatua de la mujer ensartada, donde no había ni una sola alma, se encontró con una mujer sin hogar, sucia, desaliñada, loca y drogadicta que le suplicaba que «se enfrentara al "hombre de traje n***o"» y que debía «encontrar el camino». La limitada mente de Franklin no llego a apreciar la importancia de esos mensajes, la trascendencia que tendrían mas tarde para el resto de su vida... No, claro que no, Franklin simplemente se asusto de la mujer como si fuera un niño pequeño asustado de los payasos y salió despavorida. Si Franklin hubiera sido realmente listo y prestara mayor atención a algo que no fuera el trasero de toda chica que se atravesaba por su camino, se habría dado cuenta que la mujer llevaba un traje de cuerpo completo parecido a el de los manicomios, pero con la diferencia de que tenia bordado el nombre de «JaldabaothCorp laboratories» en el pecho, nombre que si Franklin tratara de estar mas pendiente de lo que pasa a su alrededor y se molestara en revisar las noticias mas actuales, hubiera descubierto que ese es el nombre de una industria farmacéutica cuya base central queda solo a media hora de GrimHollow y la cual a sido varias veces demandada y reportada por varias sospechas de experimentos peligrosos que no seguían los reglamentos establecidos por el cuerpo de salud nacional. Si Franklin hubiera sabido eso, hubiera podido también deducir que el liquido extraño de color azul derramado en el traje y la boca de la mujer era probablemente alguna especia de químico peligroso que la mujer había ingerido. Si Franklin no estuviera siempre en las nubes, hubiera podido entender que la mujer había tal vez escapado de alguna forma de los laboratorios después de que realizaran experimentos inhumanos en ella y lo único que quería de el era ayuda... Pero claro, Franklin es demasiado corto de mente para haberse dado cuenta... Y mas tarde se arrepentiría de eso... Franklin llego a la escuela aproximadamente a las siete de la mañana, se sorprendió cuando vio todas las patrullas rodeando la escuela, pero no le dio mucha importancia, lo que si llamo su atención fue ver a Chris en el estacionamiento con sus amigos. El chico se había ido del pueblo debido al trabajo de su padre por seis meses... Y ojala hubiera sido mucho mas tiempo. Franklin lo detestaba, el era todo lo que no podía ser, no era popular, pero eso no le importaba, en cambio tenia muy buenos amigos, amigos que confiaban en el y se preocupaban si algo malo le pasaba, era mucho mas atractivo, mas inteligente, con mejor posición económica, menos tímido y por lo que pudo ver ahora, mucho mas atlético. Cada vez que Franklin lo veía, era como si se viera en un espejo, pero en uno de una casa de las risas, donde el era la imagen distorsionada de Chris, siempre que pensaba en el, le hacia recordar en su patética e inservible vida, siempre siendo mejor que el... Y lo peor de todo, es que el era cercano a Alysa, la única chica que Franklin había amado en sus diecisiete años, hermosa, inteligente, agradable, amigable, fuerte, segura, directa, sublime, todas palabras que se le venían a la cabeza cuando pensaba en la muy por encima de su estatus chica de sus sueños. Franklin sabia que no tenia ningún tipo de oportunidad con ella... O con ninguna chica... Pero Franklin además de tonto, era insistente, tal vez esa fuera la única virtud del chico, cuando algo se le metía en la cabeza, era difícil sacárselo... Créanme, lo se mejor que nadie. El mentecato creía que si esperaba lo suficiente, tal vez después de muchos años, en algún momento de su vida, ocurriría un milagro y Alysa se fijaría en el... Un fútil sueño si me lo preguntan. Franklin decidió esperar a que Chris y los demás entraran, no quería encontrarse en una situación incomoda con ellos, así que espero unos minutos... Pero esa espera hizo que se encontrara con Connor, Frank, Jon y Ricardo. Franklin maldijo para sus adentros, creyó haber tenido suerte por no habérselos encontrado por el camino, pero ahora estaban frente de el... Pero lo extraño es que no le hicieron nada, o al menos comparado con todos los días. Connor se le quedo mirando con una cara de malicia que era amplificada por la grotesca cicatriz que le atravesaba la cara, Franklin no estaba seguro como se la había hecho, pero si tuviera buena memoria, recordaría que el chico se la hizo cuando a penas tenia siete años en un accidente de auto. Los chicos pasaron de el y Frank fue el único que hizo algo y simplemente le dio una patada en la pierna izquierda y después se alejaron de la escuela. Franklin no llego a pensar en aquello como algo sospechoso, simplemente se alegro de que no lo molestaran, pero ojala se hubiera dado cuenta que uno de ellos, Ricardo (el mas estúpido y alto de ellos) llevaba un bolso deportivo aparentemente pesado, a pesar de que ninguno de ellos practicaba algún deporte. Franklin no le dio mucha mas importancia y siguió su camino y justo cuando estaba abriendo la puerta, esta se abrió y lo golpeo tumbándolo al piso. Al parecer Chad tenia mucha prisa ya que salió corriendo después de haber dejado a Franklin en el piso. Franklin maldijo a Chad y se levanto por su cuenta. Una vez dentro se encontró al director el cual le aviso que debía dirigirse al gimnasio para escuchar un anuncio importante. El director parecía a punto de llorar, algo bastante normal en aquel hombre. Cuando al fin estuvo en el gimnasio, todo estaba completamente lleno y no había ningún espacio para el, así que tuvo que pasar la siguiente hora parado. Franklin escucho de la muerte del otro Connor (Ni siquiera se acordaba de su apellido) y tan mal como pudiera sonar, Franklin no sintió ninguna lastima, el ni siquiera conocía al chico y lo único que sabia sobre Connor es que tocaba terriblemente mal el violín. Franklin se rio un poco (obviamente para sus adentros) cuando el director salió corriendo en llanto, le pareció divertido que por una vez el no fuera el que terminara llorando. Franklin no presto mucha atención cuando el padre de Brandom comenzó a hablar, en vez de eso, se quedo mirando de manera estúpida y casi perturbadora a Alysa. El acostumbraba a hacer eso, se quedaba imaginando una vida feliz con la chica mientras la miraba fijamente desde lejos, una costumbre realmente tenebrosa si me lo preguntan. Cuando hubo terminado la charla por parte de la policía, todos se retiraron, todos menos Franklin que tuvo que esperar hasta el final para poder salir por toda la gente que había. Franklin quería irse de una vez, pero como siempre, su suerte era pésima y una vez que salió del gimnasio, se tropezó con Daria y sus chicas. Por si no fuera suficiente con el grupo de Albert, Franklin también era molestado por Daria y sus demonios (así es como le llamaba a sus amigas), un grupo de chicas negras con una especie de club de ocultismo y que son activistas contra el racismo... Y con activistas se referían a literalmente imitar a las panteras negras. Tres chicas cuya ropa era completamente negra, usaban siempre chalecos de cuero n***o (Que diablos pasa en esta escuela y las chaquetas de cuero) y generalmente con boinas negras. Daria era la líder de las otras dos cuyos nombres desconocía (Francine y Heather), una chica presumida, arrogante, conflictiva y molesta que acostumbra a molestar a todos los chicos blancos de la escuela, llegando incluso a meterlos en aprietos serios (Como esa vez que trataron que metieran a Brandom en prisión porque supuestamente le había tocado el trasero a Daria). Un grupo de chicas que molestaban a todos por simple diversión y que ni siquiera Tatiana y Albert soportaban y eso que ellos eran unos psicópatas (Y no eran los únicos). «Hey, deberías tener mas cuidado "Franki White"», había dicho Daria.«Franki White» era la forma en la que lo llamaba debido a su piel tan pálida. Franklin nunca se había considerado a si mismo una persona racista, pero como deseaba que esas chicas negras se tropezaran y cayeran desde un barranco... Si, para nada racista, Franklin detestaba a Daria casi tanto como odiaba a Chris o a Albert. Era interesante, Albert nunca lo molestaba, normalmente nunca molestaba a nadie, pero la cara de desprecio y asco que ponía cuando lo miraba lo hacia enojar era como si dijera: «Eres tan patético». «Tienes mucha prisa Franki White, ¿Acaso tienes que apurarte para ir a masturbarte con chicas de anime?», le insulto la otra chica (Francine). Aquel insulto le parecía estúpido, el nunca había visto en su vida nada de anime y estaba seguro de que el que lo hacia era la chica que lo insultaba... Pensó en decírselos, pero claro, Franklin es un cobarde. Daria estuvo un rato molestándolo hasta que al final lo dejaron ir, como con Connor y los otros, las chicas tampoco parecían tener mucho interés en molestarlo... Aquello era lo que faltaba para Franklin, no solo ser un solitario sin amigos, sino un solitario del cual nadie, ni siquiera los bullies les importaran molestarlo. Franklin ya estaba desesperado por irse, cuando estaba cerca de la entrada, se tropezó con Tatiana que parecía realmente molesta y que cuando lo golpeo, le lanzo una mirada asesina a pesar de que había sido ella quien lo había golpeado. Ese era realmente un día extraño, todos parecían actuar distintos... Cuando estaba saliendo, vio como Tom era llevado por la policía mientras trataba de resistirse y gritaba que el no había hecho nada. Trato de esquivar al grupo de Chris y cuando finalmente se estaba alejando, Brandom se interpuso en su camino... «¿Te sientes bien?» le había preguntado extrañamente Brandom. El chico era una de las personas mas extrañas que Franklin conocía, tétrico y silencioso, era una de las personas que mas odiaba... Y es que hacia años, Brandom y Franklin eran amigos, cuando eran pequeños, incluso era amigo de Chris, pero ambos decidieron alejarse de el e ignorarlo para pasar mas tiempo con sus nuevos amigos... O eso era lo que pensaba Franklin, pero realmente había sido el quien no había querido seguir saliendo con ellos porque no le agradaban sus nuevos amigos, aunque claro, cada quien recuerda lo que le conviene. Era extraño que Brandom hablara con alguien y mucho mas con el. El chico pocas veces decía una frase completa... Y allí estaba, preguntándole si se encontraba bien, Franklin no entendió la pregunta... Pero la realidad es que se negó a entenderla, no quería saber nada de nadie que fuera amigo de Chris... Aquel momento fue lo que me gusta llamar un «momento de inflexión», un evento que pudo haber alterado todos los acontecimientos que ocurrirían a continuación en la vida de Franklin, un momento que decidió el futuro de este. Si solo Franklin hubiera tratado de entender esas palabras, se hubiera dado cuenta lo que quería decir Brandom, lo que el chico misterioso estaba pensando. Si hubiera visto sus ojos, hubiera entendido que el chico trataba de atar todos los cabos de los extraños acontecimientos que habían estado pasando en el pueblo. Si Franklin se hubiera preocupado de preguntar el porque de su pregunta, se hubiera dado cuenta del triste y patético estado en el que se encontraba, con una apariencia nerviosa e intranquila, sudorosa y con movimientos extraños y casi sobrenaturales. Tal vez hubiera podido descubrir que su mente estaba comenzando a funcionar mal, con voces extrañas y pensamientos que no son propios brotando desde lo mas profundo de su subconsciente, tal vez hubiera entendido que todas las cosas extrañas que le estaban pasando estaban relacionadas con las cosas que Brandom se encontraba investigando en secreto, tal vez juntos hubieran llegado a una conclusión que pudiera explicar todo lo que estaba ocurriendo, desde el misterioso asesino, hasta el estado mental de Franklin... Pero no hizo nada de eso, Franklin decidió salir corriendo, ignorar todo lo que le pasaba y elegir el mas catastrófico de los destinos como el idiota que es... Pero me gusta pensar que todo hubiera podido ser distinto si solo hubiera respondido con un simple «¿A que te refieres?». Y es que aquel fue el único momento donde todo pudo cambiar, su único camino hacia la salvación, porque su única esperanza en ese momento y en el futuro no solo para el, sino para todo el pueblo, era y será probablemente en esta o cualquier otra realidad, Brandom... A pesar de todas las cosas extrañas que estaban pasando, Franklin decidió que lo mejor era seguir su día como siempre lo hacia, así que al final termino yendo al bosque Mirage. Se preguntaran que hace un chico de diecisiete años en un bosque por las tardes, ¿Tal vez para hacer rituales satánicos?, ¿Para estudiar y clasificar la flora del bosque?, ¿Para reunirse en secreto con un grupo de amigos que nadie conocía? o tal vez para encontrarse con unas criaturas mágicas que lo ayudaran a salvar el mundo del mal que se aproxima... Pues ninguna de esas cosas, si Franklin hiciera cualquiera de esas cosas, eso significaría que era un chico especial, con algo único... Pero no, tristemente lo único que Franklin hacia en el bosque era, bueno, hacer nada. Pasaba horas y horas acostado en la grama mirando el cielo o golpeando un árbol con una rama. Franklin prefería pasar sus días en un bosque haciendo nada que volver a su casa con toda su familia para que ellos también lo ignoraran. Franklin sabia que ni sus padres ni sus hermanos se preocupaban por el, nunca lo habían hecho en todos sus años y probablemente ni siquiera si terminara muerto en ese momento, nadie se preocuparía porque no había llegado a casa y nadie lloraría una vez que descubrieran que había muerto... Y eso era algo que Franklin descubriría pronto y es que en ese momento, de repente escucho el grito de una persona. Franklin se asusto, creyó que había sido el viento, pero luego lo volvió a escuchar, esta vez mas fuerte. El grito era de un hombre que al parecer estaba sufriendo, el hombre gritaba «ayuda» fuertemente con mucho dolor en su voz. Franklin entro en pánico, por un momento se quedo quieto, esperando para ver si no era todo su imaginación, pero el grito siguió, cada vez mas fuerte y con mas dolor en su voz. En ese momento pensó que tal vez fuera una broma de Connor y lo demás, pero aquella voz no era como la de ninguno del grupo de Albert y entonces pensó que seria mejor para el salir del bosque lo mas rápido posible. Aquel grito podía ser del asesino de Connor que tal vez se estaba cobrando otra vida, pensó que lo mejor seria correr hacia la estación de policías y avisar de los gritos que había escuchado... Pero por alguna razón que ni siquiera yo puedo explicar o comprender en su totalidad, Franklin decidió seguir el grito hasta su origen. Franklin camino con nerviosismo y expectación hacia el grito, no estaba seguro como el, un chico tan cobarde y débil de corazón, era capaz de seguir aquel grito tan terrorífico, no sabia de donde sacaba aquellas fuerzas para seguir adelante. Tal vez estaba siendo empujado por alguna especie de morbo, esperando encontrar una escena que probablemente no volveria a ver en su vida, alguien asesinando a una persona, tal vez Fraklin era secretamente un psicópata con un gusto extraño por la muerte... Pero yo prefiero creer que no importaba la razón, que Franklin era movido por las fuerzas naturales del universo, movido por todos los acontecimientos pasados que lo llevarían inevitablemente hacia ese momento. Quiero creer que al final Franklin no podía evitar lo que vendría a continuación, no importaba si decidía dar media vuelta y escapar, el resultado seria el mismo, el universo decidió que aquello debía pasar no importa que. Al final Franklin llego hasta los gritos... Y por su cabeza pasaron mil cosas al ver esa horrible escena. Franklin descubrió que los gritos provenían de Chad, el chico popular de la escuela. El chico estaba tirado en el piso... Y encima de el se encontraba una persona con una túnica rojo y una mascara blanca. La persona de la túnica estaba apuñalando por la espalda a Chad con un chuchillo de apariencia antigua, parecido a los que se podían encontrar en las películas. Chad gritaba y gritaba mientras la sangre salía de su espalda y de su boca, el enmascarado lo apuñalaba furiosamente mientras gritaba palabras sin sentido. Entonces Chad dejo de gritar y Franklin supo que finalmente había muerto. Franklin fue un idiota, una persona con dos dedos de frente hubiera corrido despavoridamente o se hubiera ocultado, pero el prefirió quedarse quieto mirando fijamente la escena... Y de repente el hombre de la mascara se voltio y lo vio. Franklin soltó un gemido de miedo y solo cuando el enmascarado se levanto y estuvo a pocos metros de el, solo en el momento en que estuvo a menos de dos metros del enmascarado, fue cuando el muy subnormal decidió echar a correr. Lo que paso después fue lo mas extraño que jamás había pasado en su vida. Franklin corrió y corrió por el frondoso bosque escapando del asesino y a pesar de que su condición física no era la mejor, a Franklin le pareció que nunca jamás había corrido tan rápido en toda su vida. Lo extraño fue que cada vez que giraba la cabeza, el enmascarado estaba detrás de el, simplemente parado observándolo. Era como si el asesino se teletransportara siempre a su espalda o como si se hubiera pegado a su sombra. El enmascarado se movía sin moverse... O tal vez era Franklin quien corría sin correr... Poco importo al final. Franklin se conocía casi de memoria el bosque, pero aun así, por alguna razón, nunca logro salir, siempre había mas bosque, era casi eterno, nunca lograba ver su final. Al final Franklin no pudo mas y paro de correr... Cuando dio la vuelta, el asesino seguía allí, sin moverse... Y lo que paso después, bueno, Franklin es totalmente incapaz de recordar, ya que después de eso, se desmayo... Y entonces despertó, ya no se encontraba en el bosque, ahora estaba amarrado a una silla en un cuarto completamente oscuro, sus muñecas y piernas estaban atrapadas por cuerdas. Franklin trato de gritar pidiendo ayuda, pero nadie respondió. Por un momento el pobre creyó que había muerto, que ese era el purgatorio donde seria juzgado por todos sus pecados. Luego pensó con mayor lógica y entendió que lo mas probable es que había sido secuestrado por el asesino. Franklin entro en pánico, su cabeza daba vueltas, tenia escalofríos y sus piernas temblaban de miedo. Franklin comenzó a recordar sucesos de su vida pasada, como si estuviera a punto de morir, recordó la primera y básicamente ultima vez que había hablado con Alysa, cuando Chris y el eran amigos y pasaban las tardes jugando videojuegos, cuando no era abusado por nadie y era un niño feliz, cuando... —¿Ho... Hola? —pregunto Franklin con temor y nerviosismo, el pobre estaba aterrado, pensaba que ese seria su final y que nunca podría confesársele a Alysa, el pobre estaba devastado por nunca poder expresar sus sentimientos a la... —¿Quién esta hablando...? ¡Como sabes en que estoy pensando! —Exclamo Franklin que estaba comenzando a sentirse mareado. El idiota debería de haber aprovechado mejor su vida en vez de pasar gran parte de esta viendo maratones repetidos de su serie favorita The Office... —¿Que?... ¿Co... Como sabes que mi serie favorita es The Office?... ¿Dónde estas y porque tu voz suena tan cerca de mi? El pobre estaba comenzando a perder su cabeza, todo lo que pensaba era en cuanto quería volver a ver a su madre y como jamás volveria a gritarle por haber usado su camisa favorita como trapo de cocina... —¡Cállate!... ¿Cómo sabes que le grite a mi madre por eso?... Ohh pequeño Franklin, el muy triste chico no entendía nada de lo que pasaba, nunca lo hacia siempre había sido muy corto de mente. —¡Dije que te calles!, ¡No soy corto de mente!... Claro que lo eres, sino lo fueras entenderías justamente porque estas en este lugar en este momento, que cosas te llevaron a esta situación, no haber prestado mas atención a las cosas que te rodean, no haber ayudado a la mujer loca frente a la estatua de la mujer ensartada, haber comida un emparedado en mal estado y lo peor de todo, haber ignorado a Brandom, la única persona que se preocupo por ti... —¿Qui... Quien eres?... ¿Cómo sabes todo eso?... Franklin, realmente te tengo que dar todas las respuestas, ojalas fueras mas listo... Pero no te preocupes, de todas formas te lo explicare de la forma mas simple que tu mente pueda entender... Soy alguien que conoces muy bien y que al mismo tiempo no lo haces... —¿Quien...? —Simple, soy una voz en tu cabeza... Y tu amigo mío, acabas de volverte loco... De repente una puerta se abrió y una luz inundo todo el cuarto... Y entonces un hombre entro... —Sera mejor que te prepares Franklin... Porque ahora es cuando comienza el verdadero terror...
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