Capítulo 13

3400 Palabras
La mañana se sintió como fuertes soplidos de un aire denso e inexplicable, estaba aterrada porque la mañana llegará y casi no pude dormir, estuve más preocupada por proteger con mis brazos el cálido cuerpo de mi prometido, el si durmió y vaya que lo hizo, como un bebé toda la noche, sorprendente teniendo en cuenta que está encadenado de los brazos y colgando de la pared, no es la posición más cómoda para dormir, pero al el no parecía importarle en absoluto. El miedo no es algo que este acostumbrada a enfrentar, mientras vivía con mi padre tenía su protección, no había nada de lo que pudiera temer, luego estuvieron mis diez años de reclusión, ninguna razón para temer ya que jamás estuve en peligro. Llegar a la secta demonio no fue una razón para temer, la señora me protegía y luego Fresh, nunca tuve una razón para sentir otro miedo, que no fueran los golpes de mi tutora. Pero ahora es diferente, tengo el peor de los miedos, que la vida de la persona que amo este en riesgo. —Buen día —Escuché que susurraba mi prometido. —Buen día cariño —Contesté yo, mis ojos ardían y tenía sentido, había llorado durante muchas horas la noche anterior. —No tengas miedo, estoy cuidándote —Dijo el con tranquilidad, pero a esta altura no me sentía tranquila. —¿Cómo puedes cuidarme si no puedes cuidarte a ti mismo? —Pregunté yo con algo de dureza, aún seguía molesta por su exposición al peligro y no tener más precaución— Está tranquilo, yo te protegeré —Murmuré suave mientras le acariciaba la espalda, sabía que le dolían los brazos, pero él se mantenía sereno y tranquilo. El tiempo era como una lamentable bola de azafrán y yo me sentía totalmente desvalida, no podía comprender como todo esto se nos había ido de las manos, esto no era lo que quería, papá no quería esto. Me siento tan culpable, tan devastada, todo esto pasó por mi culpa, soy la única culpable de la desgracia de todos y me merezco lo peor. No quería decirle a Fresh lo culpable que me sentía, él no lo entendería. —Se que te sientes culpable, pero no es tu culpa —Susurró de repente y yo me sentí sorprendida, después de todo me conoce más que yo misma. —Es mi culpa, si me hubiera hecho cargo de la secta como debía en lugar de encerrarme, las cosas hubieran resultado diferentes para todos, incluyéndote a ti y a la demonio —Le expliqué sin dejar de aferrarme a su cuerpo, me sentía tan basura. —Confiaste en tu tío, no creíste que al final te traicionaría —Sus palabras eran un evidente convencimiento hacía mí. —¿Al final? Me traicionó desde el principio. Yo lo llamaba tío y el me abrazaba, me contaba cuentos. Realmente deseo saber si en esos momentos en los que me trataba cariñosamente ya estaba planeando traicionarnos —Lo último lo dije con mucho rencor en mi voz, realmente me sentía muy mal y me dolía no haberle pedido más explicaciones antes de que la demonio lo matara— Mi único arrepentimiento fue no haberle preguntado eso el día que la demonio lo mato, debí habérselo preguntado antes y poder entender si alguna vez fuimos importantes para el o si lo fingió todo para traicionarnos fácilmente sin ser descubierto —Terminé de decir con las lágrimas ya saliendo de mis ojos, Fresh quería consolarme, pero su falta de manos le impedía abrazarme. —Estoy contigo —Murmuró el, me gustaba que me diera ánimo. —Si los dioses realmente existen me gustaría preguntarles eso, ¿Qué diablos planearon para nosotros? ¿Por qué debemos reverenciarlos si nos abandonan a nuestra suerte? ¿De qué se trata la vida? ¿Vivir, morir? ¿Qué maldición es esta? —Mis preguntas eran algo que jamás obtendrían respuesta y eso dolía, dolía sentirme como la mierda. Estaba sujeta a su cintura y poco a poco iba perdiendo las fuerzas de mi cuerpo, acabe soltándome y cayendo al suelo. No podía levantarme y tampoco quería hacerlo, solo quería llorar sin hacer más nada. Sabía que Fresh estaba preocupado, yo estaba pasando mi peor momento y él no podía hacer nada. Más que sufrir, la peor parte es ver sufrir a alguien que amas y no poder hacer nada para ayudarlo, la impotencia es algo horrible y eso es lo que siento, una impotencia terrible porque veo caerse el mundo de mi padre a pedazos y no puedo hacer nada para evitarlo. —¿Cuándo se va a terminar esta pesadilla? —Dije estallada en dolor. La ansiedad me estaba atacando muy fuerte, me puse las manos en los oídos para callar los gritos de las personas que estuvieron en esta celda antes que Fresh y que fueron torturadas hasta la muerte. Los gritos de mi hermano mayor son los que más fuerte resuenan en mi mente, me dicen que soy culpable, que los maté a todos incluyéndolo. No podía respirar, estaba teniendo un ataque de pánico y no sabía cómo refrenarlo, solo papá y el tío podían calmar mis episodios, yo no sabía cómo hacerlo. —Mi amor, respira —Escuché la voz de mi prometido— Solo debes respirar y calmarte, todo va a estar bien — Continuó diciendo, mi ataque lentamente comenzó a pasarse y ya me sentía más tranquila. No sabía porque había tenido un episodio tan fuerte, pero si sabía que esto se repetiría a menos que hiciera algo para evitarlo. Se que las cosas fueron horribles y puede que eso sea algo que jamás pueda arreglar, pero también se que si no intento calmar lo que se avecina, no solo no podré proteger a mi prometido sino que a nadie. Nadie podrá salvarse si esta guerra no se detiene y no importa que métodos deba usar, pero tengo que asegurarme que lo que pasó hace diez años, no vuelva a repetirse. —Cuando esto termine, la secta Shan va a cambiar mucho —Dije de repente levantándome y Fresh puso sus ojos fijos en mí. —¿En qué sentido? —Preguntó algo intranquilo, yo tampoco confiaría en mi después de semejante espectáculo. —Me voy a asegurar que lo que pasó hace diez años, no vuelva a suceder —Lo último lo dije con la voz algo áspera y Fresh pareció entender mi punto. —Papá antes de asesinar a mi hermano mayor, me dijo que la benevolencia no siempre es buena y muchas veces puede convertirse en algo malo —Comencé a decir recordando la razón por la que no intervine ese día, Fresh me observaba en silencio esperando que continuara— Un día vas caminando y encuentras a un lobo herido, decides salvarle la vida creyendo que eres benevolente, pero en realidad matarlo sería ser benevolente. Cuando ese lobo se sienta de nuevo en sus cien sentidos, ira y cazara diez ovejas o ciervos y al final fue algo malo —Terminé de decir y él se quedó en silencio, procesando mis palabras. —¿Y eso que significa? —Preguntó el como si no se hubiera dado cuenta, lo que digo es demasiado obvio. —Cuando tome el mando de la secta no seré benevolente en absoluto, cada m*****o de esta secta será juzgado con puño de hierro. Culpe a papá de sus decisiones en el pasado y hoy me doy cuenta de que estaba en lo cierto, lo único malo fue que matara al hermano mayor que era inocente, pero él no lo sabía y actuó como realmente se debe actuar en estas situaciones y yo haré lo mismo —Mis palabras le dejaron pensando, pero estoy segura de que no dirá nada, las circunstancias no están para eso. Volví a acurrucarme en su pecho aunque mis brazos estaban en su cintura, realmente el está bastante alto y ni siquiera puedo llegar a su cabeza sin hacer un gran esfuerzo, pero estaba tranquila siempre y cuando estuviera con él. Luego de eso el tiempo pasó bastante rápido y yo solo quería que esto terminara, que los dos días se pasaran como vuelo y poder de esta manera poder tener un poco de paz y dejar de estar en esta atolondrada vida llene de tapujos. —Ran —Murmuró de repente y yo me separe de el para observarlo— Cuando ellos vengan querrán saber sobre la ubicación de la secta y la manera de entrar a ella, después de todo es un encanto demasiado misterioso y quienes lograron entrar están muertos. Sin importar lo que pase no puedes decirles nada, yo tampoco lo haré, morir es mejor que ser un traidor —Sus palabras me dejaron en claro que me conocía, no traicionaría jamás a la demonio ni aunque me matasen, pero no sabía cómo reaccionaría si algo malo le hiciesen a él. —No tienes ni que decirlo, no les diré nada y si toca morir, espero que podamos tener una oportunidad en la siguiente vida —Le dije yo y él me sonrió, lo volví a abrazar sin la intención de soltarlo. Claramente éramos una pareja muy sacrificada, pero jamás traicionaríamos a la demonio ni a la secta, somos fieles y de hierro sin importar nada, morir antes que ser un traidor. Yo sabía lo que pasaría ahora y estaba dispuesta a hacer cualquier cosa para proteger a mi prometido excepto traicionar a la maestra. Llegado el caso que no lo pueda proteger por no revelar eso, entonces moriría con él, pero sin importar nada traicionaría a la única persona que tuvo fe en mí. Ser basura no está dentro de mis características principales y jamás mordería la mano de quien me dio de comer, eso es completamente para escorias y basuras, no es algo que yo fuera capaz de hacer, ni siquiera por amor. Aunque si fuera un hijo el que estuviera de por medio, la cosa sería distinta. De repente entraron algunos discípulos de la secta Shan, esos que se ocupan de los prisioneros junto a mi otro hermano mayor, el segundo discípulo de la secta. Nadie me saca de la cabeza que el que traiciono a la secta fue el y quien además incrimino al hermano mayor, el primer discípulo. Hades siempre fue una persona muy ambiciosa, malvada y con un egocentrismo demasiado grande, anhelaba ser el discípulo principal, ya que ese sería el que tendría más posibilidades de ser mi esposo y el líder de la secta. Funciona algo diferente el liderazgo, al ser un mundo machista y misógino, cuando un hombre es el líder y desposa a una mujer, esta se convierte en la esposa del líder y cuando una mujer es la líder pero se casa con un hombre, este se convierte en el líder y ella es la hija del líder. La única manera en que una mujer sea la líder de la secta, es que no se case y si tiene pareja, que está solo sea un concubino en lugar de un consorte, simple y sencillo. Pero yo pienso cambiar esa ridícula regla, como dije; la secta Shan tendrá muchos cambios. —Es la hora de que comiencen a cantar los pájaros —Dijo tranquilamente pero con algo de burla, Hades. —Disfrútalo ahora que puedes, no te durara mucho tu teatrito —Solté con enojo observándolo, ya lo quiero ver suplicar por su vida cuando esto termine. —Oh cariño, claro que lo haré —Dijo el burlándose y las cosas se pondrían malas, lo estaba presintiendo— Hazte a un lado Ran, esto es con el demonio —Espetó el observando a Fresh. —Primero; bájale dos rayitas a tu falta de respeto, yo soy la Princesa celestial y segundo; él es mi prometido, su problema es mi problema —Explique tranquilamente mientras lo enumeraba con mis dedos, él se rió pero asintió con la cabeza. —¿Acaso te crees intocable Princesa? —Preguntó el burlándose. —En realidad lo soy, tengo al cielo de mi parte —Contesté apuntando hacia arriba. —¿Enserio? —Preguntó y yo asentí con la cabeza— ¿Me preguntó dónde estuvo el cielo hace diez años? O mejor aún, hace doce —Su pregunta me remontó muy en el pasado, cuando ese suceso destrozó mi vida. Mi mente estaba en blanco, yo estaba muy nerviosa y con emoción a la vez, estaba esperando que mi primer hermano mayor llegara de la misión con el segundo hermano mayor. Andre y Hades eran inseparables, se llamaban a sí mismos; los gemelos de la secta Shan, dos personas inseparables que no blandían la espada si el otro no estaba presente. Se tardó más de lo debido, pero cuando miré a lo lejos pude verlos aproximarse. —Hermano mayor —Dije yo al verlo venir, corrí de inmediato a abrazarlo. —Pequeña, es bueno ver que estas mejor —Murmuró tiendo y Hades también se rió. —La verdad es que la moustra es fuerte como el acero —Dijo el segundo hermano mayor y yo le pise el pie para luego irme enfadada. Mi primer hermano mayor tenía dieciocho años y el segundo hermano mayor solamente un año menos, cosa que para mi a mis trece años era algo totalmente escandaloso. No creía que al llevarse un año de diferencia pudieran ser gemelos, aunque realmente no lo eran, solo fue un personaje que inventaron para las batallas y todos los conocen como los cultivadores gemelos o los gemelos de la secta Shan. Aunque he llegado a notar que Hades está demasiado raro, él siempre ha sido ambicioso y egocéntrico, cosa que no está mal teniendo en cuenta que la ambición es algo importante dentro del mundo de la cultivación. Pero en el caso de mi segundo hermano es diferente, está actuando como si de repente todo del primer hermano le molestara. Espero estarme equivocando y que esto solo sea una mala pata mía y una tontería. Volví a mi labor, continué con mis tareas como siempre hago, hasta que Zeru, quien entonces tenía apenas doce años, vino a buscarme rápidamente. Lucia agitado, cansado y con un miedo en el rostro que reflejaba todas las cosas que habíamos querido evitar, era como si el mundo se resumiera a lo que el diría y yo presentía que era algo malo, muy malo y que si no interviniera las cosas serían complicadas. —El primer hermano está en el calabozo de los traidores —Dijo con la voz entrecortada, el primer hermano era todo para los dos, en especial para él. Ambos salimos corriendo y yo le pedí que se quedara fuera, yo ya conocía este lugar por ser la hija del líder y futura líder, pero Zeru nunca entró, es solamente un niño y podría quedar traumado de por vida, algo que claramente debía evitar y esforzarme más. Entré con cuidado por el pasillo y pude ver al tío parado de espaldas a mí y delante de él se encontraba el primer hermano con múltiples heridas, mi tío traía un látigo destroza carne. Yo lo llamo así porque cada vez que el golpea a alguien con eso, su cuerpo se estremece como si le estuvieran arrancando la carne. El dolor que genera este es muy potente, lo sé porque una vez estaba jugando con Zeru y lo encontramos por accidente, el me golpeó con este “sin querer” y fue el peor momento de mi vida, incluso quedé herida de gravedad, casi no sobrevivo, aunque tiene sentido ya que tenía diez años. La cuestión es que el hermano mayor tampoco parecía poder soportarlo, su cuerpo estaba débil y el tío lo seguía golpeando con el látigo. —Dinos de una vez —Espetó este con furia y mi primer hermano seguía sin poder dar una respuesta. —Lo juro, yo no fui —Suplicó este con el cuerpo ya destrozado. —Admite tu crimen de una buena vez —Volvió a decir mi tío y el primer hermano parecía frustrado de no poder admitirlo, yo le creía, él era inocente. Sin poder evitarlo, corrí hasta mi primer hermano y me puse delante de el, eso causo que mi tío frenara el látigo y tras mi necedad a no dejarlo solo, el tío concluyo que habían sido suficientes latigazos, cosa que es graciosa ya que no hay ningún lugar en el cuerpo del primer hermano que no tenga azotes. —Estarás bien —Le dije abrazándolo. —No intervengas pequeña Ran, mi segunda dama, solo siéntete en paz y continua con tu vida —Esas fueron las últimas palabras que el primer hermano dirigió a mi. Su condena sería en la noche, lo ejecutarían de una forma diferente a lo normal. en ese entonces la ejecución a los traidores era por medio de rayos, estos ocurrían en momentos específicos y se debía poner a la persona debajo de estos, hay un lugar que fue estratégicamente construido para que los rayos dieran en el punto exacto y usarlo como método de ejecución, aunque se dice que si sobrevives a estos rayos te conviertes en un Dios, pero de todas las personas que han pasado por ahí, ninguna ha sobrevivido. El momento llegó demasido rápido y todo se hizo de forma publica, yo corrí hasta mi padre con la intención de pararlo todo, pero era imposible ir en contra de sus decisiones, el no quiso formar parte de las torturas, porque se negaba a aceptar que alguien que amaba como un hijo pudiera haberlo traicionado, pero para la ejecución acá está, firme al cañon. —Padre, debes detener esto. No puedes matar al primer hermano —Dije casi llorando, quería que se detuviera, quería proteger a mi hermano mayor. —Ran, la benevolencia no siempre es buena y muchas veces puede convertirse en algo malo —Dijo tranquilamente— Un día vas caminando y encuentras a un lobo herido, decides salvarle la vida creyendo que eres benevolente, pero en realidad matarlo sería ser benevolente. Cuando ese lobo se sienta de nuevo en sus cien sentidos, ira y cazara diez ovejas o ciervos y al final fue algo malo —Sus palabras me dejaron pensando, era bastante cierto. ¿Realmente el primer hermano nos había traicionado? —Pero papá… —Si es inocente, lo sabremos cuando muera. Los inocentes mueren, lo malvados se transforman en demonios —Fueron sus últimas palabras y ahí me entere de algo que no sabía. Este método de ejecución solo funciona en inocentes, los culpables se convierten en demonios y los fuertes se vuelves dioses. —¿Fuiste tú? —Le pregunté con el corazón latiendo a mil por hora. —Lo preguntas como si lo supieras, deberías confiar más en tu intuición —Contestó el burlándose. —¿Por qué? Él era tu hermano, tu gemelo, ambos peleaban juntos incapaces de hacerlo sin el otro —Comencé a decirle muerta de rabia. —El me estorbaba, debía eliminarlo Pensaba y pensaba y pensaba, pero no me cerraba como una persona podía ser tan desgraciada con su hermano. ¿Cómo podía siquiera pensar en felicidad cuando alguien que quería estaba en una mala situación? Cada vez que lo recordaba me dolía el alma, en cambio este sujeto malvado poco le importo lo que su hermano estaba pasando. Yo sabía que había mucho más en está historia de lo que el me quería contar y no planeaba dejar que pensara que eso siquiera me importaba. Había algo en todo esto que no me terminaba de cerrar y que aunque lo pensara infinidad de veces seguía sin cuadrar en absoluto. No es como si yo quisiera que me cuadrará más de lo necesario pero sabía que una guerra había en todo esto aunque el no quisiera decirmelo exactamente. Pero cada momento que pasa me planteo porque no fui capaz de hacer algo por el, algo por mi hermano que la estaba pasando mal y en lugar de eso me dejé envolver en las palabras de mi padre. No protegí a alguien que amaba y que me amaba sin importar nada, eso es lo más absolutamente cruel que pude haber hecho y se que nunca me perdonaré por ese acto de cobardía. Pero ya está, el universo ya decidió que las cosas serían de está manera.
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