Las cosas se fueron acomodando de a poco y me estaba sintiendo mejor. Me encontraba entrenando duramente con la espada, las cosas fueron aumentando hasta el punto de ponerse muy salvajes, cosa que fue bastante complicada, casi no tenía descanso y entrenaba duramente cada día, pero ahora lo hacía con orgullo y me esforzaba por lograr todo de mi, ese era mi mayor deseo, mi mayor meta.
—¿Estás entrenando duro? —Preguntó una voz muy conocida a la distancia.
—Claro, muy duro como marfil —Contesté sonriendo mientras giraba con la espada extendida.
—Ten cuidado, no te lastimes —Soltó el con mucha dureza y yo simplemente asentí.
Miré a mi lado y el señor amargado estaba sentado junto a algo de comida, la tranquilidad con la que se encontraba era maravillosa y eso eso era absolutamente molesto, más para mi que estaba muerta de hambre, sed, calor y cansancio. Estaba muy molesta, demasiado molesta.
—Es necesario que comas en mi cara —Le pregunté mientras lo veía comer, enserio es un chico muy irritante.
—Comerás cuando termines —Musito tranquilamente.
—Te comeré cuando termine —Murmuré entre dientes pero el me escuchó porque comenzó a toser incomodo.
—Deja de ser tan atrevida y ponte a entrenar —Fue lo único que dijo el tranquilo.
—Yo solo dije que te comería pero no dije como —Las palabras salieron solas de mi boca— Tú eres el de la mente sucia —Terminé de decir viendolo de forma pervertida y el simplemente se levantó y se fue.
Me reí, el otro día lo besé sin que lo notara y después de eso aflojo conmigo, pero de todas maneras sigue actuando algo reseco y cuando bromeo se enoja o se pone nervioso. Pero aparte de eso ya me trata con más liviandad, al menos cuando estamos solos porque si hay gente, el actua de una forma seria y muy mezquina. Es entendible, tiene una reputación que mantener.
Me quedé entrenando varias horas más y luego pase el resto del día recorriendo la secta, hasta que me decidí por visitar a la señora demonio, la verdad es que ya no encontré al señor amargado por ningún lado, pero esas cosas siempre pasan, más cuando se trata de el. Mientras entraba a la secta pude ver a todos felices, estaban celebrando cosa que me llamó bastante la atención. Cuando entre y vi a la señora demonio tuve la necesidad de preguntar.
—Maestra —Dije en voz desde la puerta.
— Ran —Murmuró y yo me acerqué sonriendo de inmediato, me encanta pasar tiempo con ella, últimamente ha estado muy ocupada como para enseñarme.
—Todos parecen muy felices —Comenté muy confundida y ella me dio una mirada de sorpresa, creo que hay algo de lo que no me entere.
—Lo que ocurre es que después de un año y medio; Loti finalmente va a salir del calabozo y podrá reinsertarse entre los discípulos —Comenzó a explicarme pero me resulto confuso, ¿Quién era esa chica?— Loti fue mi discípula principal hace mucho tiempo y tuvo una relación amorosa con Fresh —Lo último lo dijo con extremo cuidado, tenía una señal de precaución en el rostro.
—Entiendo —Murmuré bajando la cabeza por unos minutos, la verdad es que no sabia que sentir— Ya me voy maestra, tengo que hacer buenas acciones para aumentar los seguidores —Dijera rápidamente para luego abandonar la habitación.
Decidí ir al bosque y tomarme un tiempo para mi, no sabía exactamente que debía sentir o que sentía siquiera. La verdad es que si me resultaba bastante extraño pensar que yo estaba ocupando el lugar que le pertenecía a alguien más y eso era muy extraño pare mi. Si pensaba en el hecho de que ella solía ser la discípula de la señora demonio, no me molestaba regresarle ese puesto, pero si se trataba de Fresh no se si estaba dispuesta a ceder.
En este tiempo que llevó conociéndolo, realmente me interesa y creó que si me gusta la idea de estar con el. Se que mi padre lo amaría, pero ahora aparece su ex y no se si realmente tengo el derecho de decir algo, supongo que solo me queda cerrar los ojos y esperar que las cosas salgan lo mejor posible para mi, no tengo más opciones. La realidad es más triste que los libros, no lo esperaba pero es algo que siempre pasa.
—Ran —Escuché la voz de Fresh delante de mi y le di una débil sonrisa.
—Fresh hola —Murmuré tranquila y el me quedó observando confundido.
—¿Fresh? —Preguntó el sin poder entender— ¿Ya no me llamas señor amargado? —Volvió a preguntar y yo pensaba que ya no era un apodo que pudiera hacer, el no me pertenecía.
—Supongo que ese es un apodo que ya no me pertenece —Murmuré muy bajo pero creó que el me escucho— Quiero decir que ya está pasado de moda, debería buscar un nuevo apodo. Te llamaré por tu nombre hasta que haya encontrado uno —Dije lo último riendo, el asintió no muy convencido pero lo dejamos hasta ahí.
—Esta bien, ¿Quieres ir a dar una vuelta? —Preguntó y yo asentí con la cabeza.
Caminamos un rato por el bosque sin mirarnos, sentía una gran tensión entre nosotros y algo me decía que el quería decirme algo, pero que por algún motivo no se atrevía a decirlo. Me resultaba totalmente inquietante tenerlo cerca de mi pero que no dijera nada, el tiempo pasaba muy rápido para mi, pero las cosas empeorarían en lugar de mejorar.
—¿Está todo bien? —Preguntó el deteniéndose.
—¿Por qué algo estaría mal? —Le pregunté yo en respuesta a su pregunta.
—Iré al punto, se que Lis te contó sobre Loti —Murmuró el y yo me crucé de brazos haciendo puchero.
—¿Y eso qué? —Pregunté sin dejar de hacer puchero.
—En poco tiempo va a salir y no quiero que tengas una mala idea de ella o de toda esta situación. Ella solía ser la discípula de Lis, pero ya no lo es y también solía ser mi prometida pero forma parte del pasado, ella fue quien decidió que las cosas terminaran de está forma y no quiero que tengas ideas raras —Explico el, pero de todo lo que dijo solo una cosa me quedó en mente.
—¿Prometida? —Pregunté sin poder creerlo, eso no fue lo que me dijo la señora demonio.
—¿Qué te dijo Lis? —Preguntó el confundido y yo miré para todos lados.
—Me dijo que había tenido algo contigo —Espeté remarcando el algo y el se contuvo la risa.
—Creó que Lis no quería meter la pata, por eso omitió información —Recalcó el sonriendo y yo asentí con la cabeza— Igual no entiendo de que te quejas, tu también tenías un prometido —Refutó el con algo de molestia.
—En realidad tengo cinco prometidos, pero todos se fueron de mi vida cuando llegaste —Dije dándole un abrazo pero el me alejo de inmediato.
—¿Cinco prometidos? —Preguntó abriendo los ojos de par en par— ¿Acaso te comprometiste con toda la secta? —Volvió a preguntar con molestia.
—Puedes ser el sexto si quieres —Dije en tono de bromo pero a el no pareció hacerle gracia.
—¿Sexto? Eres una descarada —Dicho eso se fue rápidamente y yo salí corriendo detrás de el.
El corría rápido pero logró salir de mi vista, yo me sentí bastante frustrada hasta que finalmente lo vi y me lancé sobre el. Lo dejé atrapado en el suelo y no lo permití que escapara, me gustaba estar con el y pretendía pasar todo el tiempo que me fuera posible con el, lo único que quería era disfrutar de esto porque no sabía hasta cuando lo conservaría, apestaba pensar que pronto las cosas cambiarían.
—Suéltame loca —Espetó el molesto y me baje de su espalda, se levantó de inmediato para arreglarse la ropa.
—Creó que ya es momento de que me vaya, quiero entrenar un rato más y yo no se si… —El me interrumpió con un beso de forma rápida y se separó de mi de inmediato.
—Vete y no te hagas ideas tontas en la cabeza —Fue lo último que dijo antes de voltearse e ignorarme.
Me fui sonriendo de ahí y me dispuse a entrenar todo el día, nada iba a detenerme y le demostraría a mi señor amargado que me volvería alguien de acero. Me sentía bastante fuera de mi misma y me emocionaba la idea de que hubiera otra mujer en la secta, pero me aterraba pensar que tal vez no podría volver a llamar señor amargado a Fresh cuando ella llegara, no sabía que haría respecto a eso.
Pasaron varias semanas luego de que esa chica finalmente saliera del lugar donde la tenían encerrada, al principio le tomó varias semanas volver en si, pero cuando lo hizo nada la detuvo. Era una mujer muy mentirosa y siempre decía cosas de mi que no eran ciertas, solo una vez le hice algo y ella lo sacó de contexto causando que Fresh se enojará conmigo. La verdad que lo que me temía si había sucedido y ella estaba comenzando a desplazarme lentamente y
cuando lo decía, nadie me creía, solo la señora demonio lo hacía.
—Deja de provocarme Loti —Le dije yo intentando contener la ira, ella siempre lograba sacar lo peor de mi, pero yo siempre lograba contenerme.
—Sigo sin entender que haces aquí, regresa a tu secta donde vive tu gente asesina. No me extrañaría que tus padres sean del mismo palo que todos los demás —Comenzó a decir ella en voz alta y mi ira no me dejo contenerme.
Sin poder evitarlo le di un puñetazo y ella se cayó sentada, al instante la señora demonio apareció junto a Fresh, el se acercó a ella y la ayudo a levantarse, no me importaba lo que pudiera pensar de mi, solo sentía que no podía permitir que insultara a mis padres cuando ellos no habían causado ningún daño, no era justo y era insensible de su parte, no tenían derecho a exigir que yo fuera justa.
—Ran, ¿Esto es enserio? —Preguntó el levantando la voz— No quería creer que realmente estabas molestándola, pero ahora veo que si era cierto, estas siendo muy injusta con ella —Comenzó a decir el y yo lo miré incrédula.
—¿Injusta? —Pregunté sin poder creerlo.
—Tus ridículos celos me están molestando —Soltó sin más, ¿Celos? Realmente cree que esto se basa todo en celos, no soy como el que se pasa celando a la gente por tonterías.
—Te odio —Fue lo único que pude decir en ese momento sin dejar de verlo a los ojos y me fui de ahí tan rápido como pude.
Me fui corriendo directo al bosque y me acurruque junto a un árbol, la señora demonio apareció ahí y me abrazo. Ella entendía las cosas, ella sabía que las cosas no eran ciertamente mi culpa, yo sentía que las cosas se me estaban saliendo de control. Yo no entendía porque ella me creía, pero lo hacía y me hacía sentir mejor saber que alguien me creía.
—¿Por qué? ¿Por qué me crees? —Le pregunte en llanto y ella me sonrió.
—Conozco a Loti y se que tan mentirosa puede ser para lograr sus objetivos. Además te conozco a ti y se que no eres mentirosa y mucho menos te aprovecharías de alguien que está mal —Contestó tranquila y ya me sentí mejor.
—Ella insulto a mis padres, nadie insulta a mis padres —Le expliqué y lo entendió muy bien.
—Te entiendo, nadie insulta a mis hermanos, pero debes intentar ser más fuerte y no quebrarte por estas tonterías —Comenzó a decirme— No quiero justificarla, pero Loti solo es una persona que causó su propia perdición y ahora no tolera que lo que le perteneció en el pasado ahora sea tuyo, no es tu culpa, es la suya —Terminó de decir con tristeza, me sentía más tranquila cuando ella me hablaba y todo iba a mejor de esa manera.
Luego de eso las cosas mejoraron para mi, mi relación con Fresh fue de mal en peor porque no volví a dirigirle la palabra, Loti siguió haciendo cosas para que el pensara mal de mi y nuestras discusiones aumentaron tanto que me centré exclusivamente en entrenar duro, muy duro y hacerlo sola, sin el. El no volvió a apoyarme en el entrenamiento como antes, ahora está ocupado con sus cosas y la verdad siento que es mejor, nos hemos alejado mucho estás últimas semanas y las cosas no serían nada buenas para nosotras sin continuamos así.
Seguí entrenando un rato hasta que vi a Loti que vino a amenazarme con una pierda para luego salir corriendo, comencé a correr detrás de ella, en esté tiempo aprendí a conocerle las mañas y estoy segura de que le mentira a la señora demonio y a Fresh. No tengo la más minima duda, por eso corrí detrás de ella esperando que no dijera alguna de sus ridículas mentiras, algo que siempre dice.
—Ran volvió a amenazarme con su espada —Escuché que ella decía mientras me acercaba a la puerta, de inmediato entre para defenderme.
—No le creas maestra, fue ella la que me amenazo con una piedra —Me defendí de inmediato, luego la enfrenté con la mirada y ella hizo lo mismo. Cada día que pasaba la odiaba más por intentar embaucarme en cosas que no había hecho.
—Basta las dos —Dijo la señora demonio con una voz fría y seca— He tenido suficiente de las dos —Sus palabras sonaban con mucha seriedad y yo me sentía mal, no quería importunarla ya que su boda se acercaba, pero no podía evitar sentirme de está forma.
—Maestra —Dijimos al unísono y eso fue algo que evidentemente me molesto.
—Fresh —Murmuró masajeándose la cien, el la miró como siempre, con esa mirada de sumisión y obediencia— Llévate a Ran y no dejes que se acerque a Loti por el resto de la semana —Dijo ella y yo me enfurecí de inmediato, ¿Acaso yo soy el problema?
—Si, mi señora —Dijo haciendo una reverencia y pasó a mi lado, me tomó el brazo y me llevó arrastrando de ahí.
El no me hablo en todo el camino hacía donde sea que me llevará, simplemente me arrastró a toda velocidad y me apretaba la muñeca de una forma que estaba comenzando a dolerme. No entendía porque el no me creía, era de una forma conmigo que me partía el alma porque pensé que habíamos progresado.
De repente llegamos hasta donde era su habitación, sin soltarme el brazo me metió dentro del cuarto e intento irse pero lo detuve, no planeaba permitir que las cosas se terminaran de está manera, quería que me escuchara de una vez y estoy cansada de esto.
—Eres un completo idiota —Fue lo único que me salió decirle y el me observó con sus ojos profundos.
—Solo estoy intentando protegerte —Murmuró el con tristeza.
—No es cierto, la estás protegiendo a ella —Mis palabras parecieron molestarlo pero simplemente se soltó de mi brazo.
—Piensa lo que quieras, pero no te dejaré salir por lo que reste de la semana, de esta forma no buscaras pelea con Loti —Terminó de decir soltándose de mi de forma definitiva y salió de la habitación para cerrar la puerta y dejarme totalmente encerrada.
No lo pude evitar, golpee las paredes con frustración y me eche a llorar, se que le prometí a la señora demonio que sería fuerte, pero no lo podía evitar, algo en mi alma se apagaba cada vez que pensaba en esto. Y no podía entender como las cosas habían llegado a este punto. Después de eso nada cambió y las cosas fueron de la misma forma.
Durante toda la semana me quedé encerrada todo el día entrenando en la habitación y luego el venía a dormir en la noche, muchas veces intento hablarme pero yo me negué rotundamente a escucharlo, aunque eso no fue por mucho tiempo. Tendría que terminar en algún momento porque no quería arruinar la boda de la señora demonio, ese era mi mayor deseo.
—Ran, ya puedes salir —Dijo el mientras me abría la puerta y lo hice, me quise ir pero el me tomó del brazo.
—No quiero escucharte, no quiero volver a verte —Solté sin más e intente volver a irme, pero el seguía resegado con evitarlo.
—Déjame hablar —Pidió y me crucé de brazos para escucharlo.
—Te doy dos minutos —Espeté con mucha ira y el asintió.
—Siento no haberte creído, aunque en el fondo sabía que decías la verdad pero quería protegerte. Loti es una persona muy especial, en el mal sentido y en el fondo sabía que tenía que mantenerte lejos de ella —Comenzó a explicar y yo no sabía si llorar o reír.
—Deja de ser tan mentiroso, no digas que tratabas de cuidarme mientras me insultabas y me humillabas —Mis palabras tenían tanto dolor acumulado, me dolía mucho el corazón.
—Tu también me insultaste, dijiste que me odiabas y no tienes idea de lo mucho que me dolió eso —Dijo con bastante incomodidad, claro tenía que a el le costaba mucho expresar emociones vergonzosas— Se que soy un idiota, pero sabías eso desde el momento en que nos conocimos y lo tenías claro cuando comenzaste a coquetearme, ya deberías tener claro que a veces hago estupideces, pero nada lo hago con la intención de herirte —El me hablaba tranquilamente y yo lo entendía, me dolía pero en el fondo lo entendía.
“Si no te gustan las espinas no aceptes rosas”
Esa es la realidad, si lo amo tengo que aceptarlo con sus defectos y sus tonterías incluidas, no hay nada que pueda hacer para evitarlo. Mis ojos se empañaron de repente, mi corazón se sentía oprimido y más me costaba ver sus ojos y entender que por primera vez estaba siendo honesto conmigo, no esperaba a que yo adivinara o sacara conclusiones sino que me estaba diciendo la verdad y aunque doliera, era claramente lo que quería.
No lo pude evitar, quería hacerlo sufrir un rato más pero la vida es demasiado corta, no hay que andarse con tonterías, la vida de los guerreros como nosotros está contado regresivamente desde nuestro nacimiento y yo no quería arrepentirme de estar separada de el cuando lo viera en una tumba, no quería eso y me lancé a sus brazos de inmediato, lo abracé tanto como el corazón me lo permitió y aunque mi alma estaba fragmentada, sabía que poco a poco lo arreglaríamos.
—Lo siento Ran, se que soy un idiota pero lo haré mejor —Murmuró el mientras me abrazaba y las cosas de repente se pusieron mejor para mi.
—Gracias por decirme —Musité tranquila y el se separó de mi.
—Me voy a ir un tiempo, dos espías de la secta Shan fueron encontrados aquí y serán ejecutados, luego simplemente llevaremos su cabeza a su secta originaria y tenemos el plan de traernos a la esposa del líder de la secta, al menos ese es el plan de Lis —Comenzó a explicarme y lo entendí de inmediato, tenía que trabajar.
Luego de que Fresh, la señora demonio, Zeru y los soldados se fueran, me di cuenta de que Loti no se fue con ellos y decidí ignorarla por completo cuando se cruzó delante de mi. Ella se acercó a mi pero no tenía intenciones de escuchar sus tonterías.
—Ran, quiero hablar contigo —Murmuró ella y yo la miré con rechazo.
—No tienes que fingir, se que eres una mentirosa —Solté con rencor y ella me quedo observando.
—Quiero disculparme —Fue lo único que dijo.
—¿Disculparte? —Pregunté confundida y ella asintió.
—Me deje llevar por los celos, creía que después de tanto tiempo el seguía esperando pero me equivoque. Ahora eres tú quien está ahí y me costaba aceptarlo pero ya lo se, no me interpondré más entre ustedes y esperó que puedas aceptarme —Explicó ella con claridad, me sentía mejor ahora que había aclarado las cosas con ella, ya no estaba tan intranquila.
—Gracias Loti, más allá de todo lo que pasó te agradezco esta guerra —Mis palabras la dejaron algo sorprendida.
—No entiendo
—Fresh nunca tuvo el valor de decirme lo que sentía, eso causo muchas inseguridades en mi y después de todo lo que causaste el tuvo el valor de decírmelo y realmente era algo que llevaba esperando hace mucho mucho tiempo —Dije con el corazón detenido, en el fondo era lo que necesitaba y al final se me fue ofrecido.
—Me alegra haber podido ayudar —Dijo ella sonriendo— ¿Quieres entrenar? Me dijo Lis que estás dándole muy duro —Preguntó ella seguida por una larga e inminente charla.
—Claro, me vendría bien algo de competencia —Asentí a su pedido con alegría.
Ambas fuimos directo al campo y nos quedamos entrenando hasta que los otros regresaron con su rehén. La verdad es que me di cuenta de que era mejor practicar con buena competencia, me sentía mejor y el corazón me explotaba, era evidente que mis habilidades estaban mejorando y eso me llenaba el alma al cien por ciento.
Me sentía inmensamente feliz, cada parte de mi cuerpo exigía esta adrenalina y estos momentos de total control. Sabía que no todo sería posible y que tendría malos momentos en algún periodo, pero también sabía que si me esforzaba duro podría alcanzar cualquier cosa que me propusiera, de eso se trata la vida y estaba dispuesta a cualquier cosa por remediarlo.
Era intenso lo que sentía y más se volvía con el paso del tiempo, el aumento de cada expresión mía iba de mejor en mejor y yo estaba segura que al final del día todo podría acomodarse, todo tendría solución y ya dejaría de cargar con esos agotes enigmáticos por los que estaba pasando gran parte de mi tiempo de vida.