Todavía no podía creer lo que mis ojos estaban viendo, ese hombre frente a mi no era nada más ni nada menos que mi padre. No daba crédito a lo que veía, era algo que salía totalmente de lo normal. Loti puso su mano en mi hombro al escucharme decir “papá” y me hizo sentir bastante acompañado, tal vez ella ya no sea mi prometida pero sigue siendo alguien que aprecio muchísimo y su compañía en este momento es muy importante. —¿Papá? —Volví a preguntarle al hombre frente a mi. —Fresh, has crecido —Dijo de repente y yo lo miré con seriedad. —Tal vez dos centímetros —Murmuré pensando y el me sonrió. —Dos centímetros pueden cambiar mucho a un hombre —Objeto el y yo me sentí más tranquilo. En ese momento no me pude contener y de repente me encontré abrazando a mi padre, hacía t

