{Mila} Llegamos a Florencia cerca de las ocho y nos dirigimos sin esperar al encuentro con el Señor Mancini para elegir el local y comenzar con la remodelación o edificación dependiendo de lo que se necesite. En todo el viaje Sasha no fue capaz de emitir ni una sola palabra y se de sobra que es mejor no decirle nada. El lugar que habíamos elegido luego de visitar varios locales fue sin duda un hotel en restauración que me llamo la atención apenas pisamos el lugar. La estructura a pesar de ya no ser la de un hotel, aun conserva ese aire antiguo que mi mente imagino al nombrarlo Quimera. Su arquitectura barroca me dejo impresionada por lo que sin dudar comencé a recorrer el espacio, imaginando toda la decoración que llevaría. Los tonos predominantes del n***o y el dorado en todo el lugar m

