> MIla No me tomo mas de dos minutos darme una ducha y calzarme nuevamente la bata que me había dado Alex minutos atrás. La ansiedad de tener a ese par frente a mi me habia revolucionado el interior a tal grado de olvidarme el calzado a la hora de salir del despacho, di gracias a mi buen gusto y haber llenado los pisos del club de alfombras para mayor comodidad y no dañarme los pies. Sin mas comencé a recorrer el interior del verdadero Quimera, en busca de lo que mande a llamar, encontrándolos frente a la sala voyeur ... sala que mi querido Alonso pidió estrenar y el cual se encontraba en pleno disfrute del espectáculo frente a el. Al percatarse de mi presencia a la lejanía, sonrió con satisfacción a la vez que se acariciaba y no dudé en responderle con un asentimiento de cabeza para

