Kolya se percató de la presencia de su visitante incluso antes de que lo hicieran los Delta que tenía como escoltas, instó al muchacho que luchaba en la arena de prácticas para que asestara su mejor golpe y demostrarle al arrogante con el que combatió tantas veces, que las cosas habían cambiado. Farko percibió el aroma a sudor y la respiración agitada de Igave, sabía que ya no era el cachorro de lobo junto al que creció mientras esperaba que los encuentros entre Sarata y Kaire se realizaran sin que fuesen atacados por el clan o por la manada, un tiempo lejano que los acercó convirtiéndoles primero en rivales y luego en amigos por el bienestar de los amantes. Los murmullos se escucharon leves dentro de los aprendices, Kolya fue el primero en hablar sin voltear a verlo. —Sigues oliendo ig

