—Soy tu esposa ahora, yo tambien puedo tomar decisiones respecto a la casa donde viviré—Comente. —Me asusta tu nivel de esposa, ahora me pondrás mi casa patas arriba—Menciono mientras ponía el carro otra vez en marcha. —Si, asustáte un poco, haré valer mis derechos—Comente —Vamos para que te bañes Con una mano todavía en mi cintura, encendió el carro y lo puso a andar, no nos demoramos en llegar al hotel Cuando llegamos subimos, hasta la última habitación, una suite matrimonial, que su hermana le había pedido —ven, para que te bañes—Comento. Sin darme cuenta ya me había metido con todo y ropa a la tina y él estaba al lado mío —yo no me baño con ropa—Sugerí. —yo tampoco, pero ven te la quito Se acerco a mi lentamente cuando roso su mano con la mía, sentí un escalofríos que me reco

