—está bien—pero te advierto de una tú te largas y yo también me voy y no a donde una amiga si no a un bar. qué podía hacer, apenas cuando llegue me baje y me encerré en la habitación, no quería ver a nadie, ni siguiera a él, no se cuánto tiempo paso tal vez media hora o una, cuadro la puerta se abrió —¿puedo?—pregunta el entrando —para que preguntas si ya entraste—dije lo más fría y seca que pude —me puedes acompañar afuera—eso fue una pregunta o una orden —Si me lo preguntas no quiero y si me lo ordenas no acepto—dije tapándome. —Vamos, alguien te quiere conocer—dijo poniendo su mano en mi pierna —no me interesa conocer a nadie— le quite la mano de mi pierna —vamos, mi madre quiere hablar con vos—¿porque su madre? —Dile que estoy durmiendo—No tengo definitivamente la intención de

