Desperté a su lado y mientras lo admiraba dormir lo sucedió la noche anterior llenó mi mente. Aún podía sentir sus tiernos besos sobre mi piel, sus dedos acariciando mi espalda con delicadeza como si temiera romperme. Volví a cerrar los ojos y fue como si estuviera viviendo aquello otra vez. —Por que tenías que hacer esperar tanto, tienes acaso una idea de las veces que quise tenerte así —jadeo sobre mis labios que besaba como si no hubiera un mañana. Mi cuerpo pareció adquiero voluntad propia, se movía a su ritmo, reaccionaba a su toque de maneras que yo jamás pensé podría pasar, estaba allí sobre él, pero el tenía él control, cada palabra que salía de su boca me hacía estremecer, parecia gelatina entre en sus dedos. Mi cuerpo temblaba y no por frío o miedo si no del puro deseo. —No

