POV MONSERRAT
—WOW. Qué hermosa noticia amiga, FELICIDADES.
Después de felicitarla, hicimos un plan para que se lo hiciera saber a Daniel, todo salió excelentemente bien.
Daniel y yo nos pusimos de acuerdo para cuidarla lo más que podíamos, Ana a veces se molestaba, pero no nos importa, lo que queremos es qué este bien, el tiempo pasa volando, la barriga de Ana está muy grande, ya pronto nacerá su bebé.
—Monse, tu cuidarás a mi bebé cuando yo me vaya a trabajar, tu sueldo será mejor, aunque no me gustaría que dejes de hacer la comida, tienes un excelente sazón amiga.
—Jajaja gracias.
—Bueno, Monse ¿estás de acuerdo con eso? Si quieres puedes estudiar o podemos checar si ya hay una vacante en la empresa y…
—No, no no yo estoy feliz aquí y mucho más feliz seré cuidando a Matías
Siii será un niño
—Pero si pienso estudiar amiga, pero no lo haré hasta que Matías tenga por lo menos cuatro años, te voy a ayudar con eso amiga.
—Gracias amiga, a nadie más le confiaría a mi hijo como a ti, amiga si yo llego a morir quiero que tú cuides de Matías.
—No digas tonterías Ana, tu no vas a morir, por lo menos no por ahora.
—No son tonterías, lo único seguro que tenemos en esta vida, es la muerte, yo no tengo miedo de hablar de ella y ya te dije tu serás la madre de mi hijo si yo muero, no te puedes ir a ningún lugar si no es con mi hijo y Daniel…mmm el puede rehacer su vida, de ser posible contigo, pero si decide estar con quién sea, solo te pido que tú no te vayas.
—Y si me corre Daniel ¿Hago?
—No podrá, será una cláusula en mi testamento.
—Jajaja dices muchas tonterías, creo que te está afectando el embarazo.
Ella me mira sería y luego sonríe sutilmente.
—Te quiero amiga, te quiero mucho, gracias por cuidarme tanto, eres única y mereces lo mejor.
—Yo también te quiero, eres una persona única, generosa y buena, gracias por abrirme las puertas de tu casa, por darme trabajo y por todo, por todo.
Nos abrazamos fuertemente y me hubiese gustado quedarnos así por más tiempo, si tan solo hubiera sabido lo que pasaría, nunca la hubiese soltado.
POV DANIEL
Estos últimos meses he estado con el alma en un hilo, gracias a Dios toda va muy bien con el embarazo de Ana, Monserrat se ha dedicado a ver por ella, la verdad hace poco le pedí perdón a Monserrat, creo que me cegó el dolor de mi mujer y me he dado cuenta que Monserrat es una gran mujer, de hecho hemos hecho una bonita amistad, obviamente es la mejor amiga de mi esposa, pero puedo entablar largas platicas con Monserrat y no nos aburrimos, siempre tiene un tema de conversación.
Mi mujer dejo de trabajar hace casi dos meses, se quejo , pero no me importa, lo primero es ella y nuestro hijo, ya falta poco, muy poco para poder tener a mi hijo en mis brazos y podré volver a ver ese brillo en los ojos de Ana, desde aquella perdida cambio bastante y aunque se esfuerza por disimular, yo la conozco bien.
Mi celular comienza a sonar y me trae de vuelta a la realidad, después de soñar en tener a Matías en mis brazos.
Es Monserrat, un escalofrío recorría cuerpo, no se porque, algo me dice que no responda, pero me obligó a hacerlo, cuando después de perderse la llamada por mi indecisión vuelve a sonar insistente mi teléfono.
Ni siquiera me da tiempo decir nada, cuando ya Monserrat está hablando.
—Daniel, DANIEL
—¿QUÉ PASA MONSERRAT?
—Es Ana, por favor ven al hospital , Ana…. Ana….
—¿QUÉ CARAJO PASA CON ANA? MONSERRAT
—NO LO SÉ, SOLO SE DESMAYÓ, ya la está atendiendo, pero aún no salen a darme informes.
Ni siquiera le respondo, cuelgo inmediatamente y salgo de mi oficina a toda prisa.
Logré llegar al hospital vivo, digo vivo porque me pase varios semáforos en rojo y la velocidad a la que maneje era muy peligrosa, pero quiero ver a mi mujer.
El médico está con Monserrat cuando llegue.
—Yo soy el esposo de la paciente.
El médico me mira y me comienza a hablar.
—Su esposa tiene preeclampsia, estamos tratando de controlarla, ya está bajo tratamiento pero tengo que ser sincero, su esposa está delicada, le vamos ha hacer algunos estudios y lo más probable es que le realicemos una cesárea de emergencia.
Escuchar esas palabras me ponen en alerta, solo le respondo un escueto ok y me sumerjo en los recuerdos, no puede ser que volvamos a vivir lo mismo, no puede ser que estemos pasando por la misma situación, Ana se volverá loca de dolor si algo le pasa a nuestro hijo.
—Daniel por favor, vamos a confiar, pidamos a Dios porque todo salga bien.
—Tengo miedo Monserrat.
—Yo también
Me responde ella y nos abrazamos para darnos ánimos.
Pasa un largo tiempo y nadie sale a decirnos nada, eso quiere decir que todo está bien.
Monserrat decide ir a comprar una botella de agua, no tarda en irse cuando llega el médico, viene algo nervioso o tal vez soy yo.
—Señor, las cosas se complicaron, la preeclampsia evolucionó a eclampsia y su mujer no para de convulsionar, hubo desprendimiento de placenta y…. No podremos salvar a los dos, sé que es difícil, pero tiene que decidir a quien salvamos, a su esposa o a su hijo.
Siento que estoy flotando, mi cerebro no logra entender las palabras del médico, no puede ser cierto lo que me está diciendo, no por favor.
—Señor es de suma importancia que decida ahora mismo, no tenemos tiempo o, los perderemos a ambos.
—No no, Dios esto es…..
A mi mente llega todo el sufrimiento de mi mujer, todo el dolor sufrido por la perdida de nuestro primer bebé y no puedo permitir que mi mujer sufra por nuestro hijo, no la puedo volver a ver sufrir de esa manera.
—Salve a mi hijo.
—¿Esta seguro?
—Si.
—ok, firme inmediatamente estos documentos.
El médico me extiende unas hojas yo las leo rápidamente, es mi autorización para intervenir a mi mujer y salvar la vida de mi hijo. Los firmo y los entrego, el hombre se va casi corriendo y se pierde en el largo pasillo del lugar
—¿Qué pasó?
Me pregunta Monserrat.
Yo no sé qué pasó, ni qué está pasando, me siento en otra dimensión.
—Ana está muy mal, tu e que decidir a quien salvar.
—¿QUÉ?
MONSERRAT COMIENZA A LLORAR AMARGAMENTE.
—Sera un golpe muy duro para Ana ¿Cómo se lo vas a decir DANIEL?
—No va a sufrir, porque pedí que salvarán a nuestro hijo.
POV MONSERRAT
La botella de agua qué traigo entre mis manos cae al suelo, creo que escuché mal.
—Daniel ¿Qué hiciste qué?
—Pedí qué salvaran a mi hijo.
AY NO NO, MI AMIGA, DIOS NO POR FAVOR.
—DANIEL ¿POR QUÉ?
—ASÍ NO SUFRIRA ANA.
Creo y Daniel no entiende lo que está pasando.
—DANIEL —Lo agarro de la camisa y trato de sacudirlo, pero es grande, aún así logro moverlo un poco, no me importa estar en un hospital, comienzo a gritarle —ANA VA A MORIR, MI AMIGA VA A MORIR DANIEL.
El me mira algo confuso.
—NO NO, ella verá a nuestro hijo y será feliz y …Lo único que se me ocurre es darle una fuerte bofetada, necesito que entre en razón. Daniel gira el rostro de lo fuerte que fue el golpe y después vuelve el rostro y me mira.
—Decidiste salvar a Matías, Ana morirá.
Su rostro palidece y me mira con horror, con miedo y tristeza.
—NO NO NO
Es todo lo que dice, después corre desesperado por el pasillo, y yo corro tras él, llegamos a una puerta grande que lleva a quirófano, trata de entrar, pero unos vigilantes se lo impiden
—POR FAVOR, POR FAVOR, ME EQUIVOQUÉ, ME EQUIVOQUÉ
—Señor necesita calmarse ¿Qué le pasa? ¿En qué se equivocó?
La maldit@ paciencia del tipo me desespera.
—DEJEME PASAR O LLAME AL MÉDICO OCHOA, EL VA A OPERAR A MI MUJER, POR FAVOR DÍGALE QUÉ LA SALVE A ELLA, A ELLA ES A QUIEN TIENE QUE SALVAR POR FAVOR, POR FAVOR
Daniel grita a todo pulmón, todos en el pasillo lo observan, algunas personas se acercan y Daniel parece león enjaulado, uno de los vigilantes le dice a una enfermera que vaya a avisar, la chica menuda corre dentro, pero se topa al médico de frente.
Y lo que el hombre dice nos deja helados.