CAPÍTULO VEINTITRÉS Thorgrin estaba sentado en la pequeña barca, junto con sus hermanos de la Legión e Indra y Matus, todos ellos remando en la calma total, perdidos en sus pensamientos mirando de cerca al océano. Thor remaba, alentado, sintiendo cómo el brazalete de su madre vibraba en su muñeca, sintiendo que se estaba acercando a su hijo. Mientras examinaba las olas, cubiertas de neblina, no podía ver nada, pero podía sentir a su hijo, por allí, en algún sitio, podía sentir que estaba cerca. Por encima de todo, podía sentir que su hijo estaba vivo y que lo necesitaba. Remaba más fuerte, como hacían los demás, sus músculos marcados, decididos. Mientras se abrían camino en el mar, lentamente moviéndose con la corriente, incapaces de ver más allá, los pensamientos de Thor se desviaron a

