Capitulo 3

619 Palabras
En ese momento decide contarle sobre mi vocación y profesión, pero también de mi pasión por las Artes culinarias, la cocina pues como ya saben, y diciéndole esto me invita a su departamento, a quedarme durante unos días, me dijo que solo vivía con su abuelita, Julia es su nombre, y a pesar que me daba algo de miedo, porque no todos ofrecen su casa a cualquier desconocido, pensé que Dios me había mandado a esta linda, generosa y amable chica, y pues escuchar esto me hizo causar tranquilidad, pues ya no estaría tan sola en este extraño país. Y aquí estoy, Madrid-España, que hermosa Ciudad, por eso es bueno conocer distintas partes del mundo, México es exuberante, pero fuera de el, también hay cosas maravillosas por ver, así como las cosas maravillosas que me esperan a mi por vivir aquí. Anahys y yo nos fuimos a casa de ella, es un depa pequeño pero cómodo y cálido, justo lo que necesitó, y además tampoco puedo exigir mucho, Anahys a sido demasiado amable conmigo, y a pesar de ser un poco más joven y de conocernos muy poquitito, , tenemos algunas cosas en común. Me instalo en una de las habitaciones del departamento de Ana y de su abuela, y de pronto comienzo a sentir un peculiar aroma, muy Mexicano pero también de hogar, era la señora Julia, abuela de Anahys, quien se encontraba en la cocina, haciendo un delicioso plato. Estas me invitan a sentarme en el comedor, para comer y luego irnos a descansar, pues ambas estábamos agotadas del viaje. Al entablar conversación con la señora Julia, me cuenta un poco sobre su vida en México, de su infancia, y me contaba que se había venido a España desde muy jovencita, y que se había casado aquí pues su esposo y padre de su fallecido hijo era español. Anahys me comenta, que le caí en gracia a su abuela Julia, pues es de poco hablar con sus amigas, quizás sea porque llevamos la misma sangre Mexicana en las venas; creó que todo esta marchando muy bien y solo tengo un día en esta gran ciudad, me voy a duchar, me acuesto y me relajó, colocó en teléfono celular, el WiFi de Ana, para así poder llamarles a mis Viejos, y contarles de mi viaje. Les hago un vídeo llamada, sintiendo nuevamente un nudo en la garganta, cuando contestan por fin, hablo con ellos, contando cada detalle de lo que me había sucedido en estas pocas horas de emprender mi destino, se entusiasmaron, pero en seguida el desconfiado y preocupado de mi padre dice que debo estar alerta y muy al pendiente de todos y de todo, que no confiara tanto en las personas que no todas eran buenas como Anahys y su abuela. Después de hablar con ellos, un par de horas, si lo se hablamos mucho, es que no estamos acostumbrados a la separación, me despido de mis padres, diciéndoles que ya me voy a descansar, porque en serio me urge, y que les llamaría todos los días y cada instante si fuera necesario para que siempre supieran de mi, veo a mi mama soltar una lagrimita por allá al fondo pero le doy nuevamente palabras de animo y de aliento. Me siento tan cansada, y eso que mis días aun no terminan de comenzar como deben ser, mañana me levantaré y lo primero que haré será salir en busca de un empleo, Anahys debe saber cual es el mejor restaurante de Madrid, quizás y corra con suerte de que estén solicitando Chef; debo conseguir el mejor de los mejores, pues solo así terminare de perfeccionar mis estudios de cocina.
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