Mientras Leonard hablaba, con una voz gruesa y firme, como si fuera un locutor, casi pudo hasta marearme con tantas cosas que me dijo juntas, pero me dio la certeza de que lo que me habían dicho Anahys y su amigo Esteban era totalmente cierto, había dado con el lugar indicado para cumplir mis sueños, pues eran exigentes con sus empleados, imaginó que para tener los mejores y ser los mejores también.
Entonces le dije a estos dos amables caballeros que prestaban mucha atención en mi
—Bueno un amigo de una amiga, si como la cadena del chisme, que su nombre era Esteban, el amigo de mi amiga, no mi amiga, pues mi amiga se llamaba Anahys, hay lo siento, estoy algo nerviosa, la cosa es que Esteban, me dijo que viniera para acá, el es dueños de un restaurante bien bonito aquí cerca de este, y me dijo también que me daría una recomendación muy buena con ustedes—
—¿Esteban?
Dijo el encargado del restaurante, Arturo, quedando en silencio unos instantes y luego recordó diciendo
—¡Claaaroooo!, Esteban, ese Esteban, ya se de quien me hablas, si el te envió es porque eres buena, el sabe de buenos gustos, que por cierto ¿como es que se llama?—
—¡Katherine Mendoza!, aquí tienen mi hoja de vida, quiero ser honesta con ustedes, han sido muy atentos conmigo en estos minutos que llevamos conversando, como ya les había dicho, soy Mexicana, una mujer como cualquier otra con sueños, que la vida la llevo a tomar una destino fuera de las fronteras de su país, por un futuro mejor, y por cumplir una meta, si me contratan no van a arrepentirse jamas, haré lo que mejor sea posible por conseguir el éxito dentro de su hotel, y darles a ustedes lo mejor de mi, y si no lo hacen, bueno ni modo no lo hicieron y ya—