—Buenas tardes mi amor—saluda a Ángel con mucha serenidad. —Inmaculada mi vida—se maravilla Ángel y deja la copa en su escritorio. Charlotte por su parte, se siente triunfante, piensa que provocó los celos de Inmaculada nuevamente. —Amor disculpa, estaba la puerta entre abierta y Ana no está en su puesto. —No te preocupes querida, ¿qué haces por aquí? —Vine a darte una maravillosa noticia, hola Charlotte no te vi. —Hola. —Amor estoy embarazada, vamos a tener un hijo. —¡Oh por Dios! Es sorprendente. —Yo también, estoy tan atónita cómo lo estás tú. —Bueno Ángel yo me voy, como que estoy sobrando—dice Charlotte con incomodidad. —Qué bueno, que sepas cuál es tu lugar querida—apunta Inmaculada con grácil ironía. —Adiós. —Inmaculada. Ja, ja, ja—se carcajea Ángel. —Me mordí la leng

