Capítulo 4

1714 Palabras
En el aeropuerto de la ciudad de México un avión privado recién aterrizaba, un escolta abrió la puerta del mismo y se hizo a un lado inclinando la cabeza como saludo, de él, una hermosa chica de cabellera rubia y ojos azules salió, una sonrisa perfecta y blanca hizo juego con aquel brillo labial rosado, se colocó unas gafas de sol oscuras y sujeto el sombrero de sol que llevaba puesto, vestía de colores vivos y elegantes resaltando sus largas piernas para una chica quizá de apenas 1.70 m, y tras ella, un hombre joven y sumamente apuesto la tomo por la cintura para después besarla, rápidamente la chica se separó sonrojada, dijo. __Chris, aquí no. Chris sonrió, mejor conocido por su nombre de pila, Christopher Sullivan Beltrán, único hijo de Víctor Sullivan Mendoza, un importante empresario y hombre millonario de la ciudad de México, este hombre joven gozaba de una jugosa e individual riqueza ganada por su propio esfuerzo, aunque era seguro que él fuera el único heredero de las empresas y fortuna de sus padres, ya que su madre tampoco se quedaba atrás, era una gran accionista de empresas de cosméticos y líneas de ropa de las mejores marcas en México y en Europa, Christopher recién regresaba a su natal ciudad después de haber pasado casi 10 años en el extranjero, empezando en Inglaterra para terminar en Australia 5 años más tarde, Christopher sonrió a su pomposa novia australiana mientras bajaron las escaleras del avión para luego dirigirse a una lujosa camioneta negra, el refinado chofer lo saludo. __Buenas tardes señor Sullivan, es un placer tenerlo de vuelta. __Gracias. Dijo aquel hermoso hombre deslumbrando a todas la mujeres azafatas que caminaban cerca, pues Christopher presumía de una figura alta, imponente y varonil, ojos color miel, cabello n***o, piel blanca, unos hombros anchos que solo enmarcaban su espectacular figura bajo aquel traje azul marino hecho a su medida, sin más se acomodó el traje y entro a la parte trasera junto con su bella novia, pronto la camioneta se puso en marcha mientras su despedida dejaba agobiados suspiros ante las miradas robadas. Liana practicaba un ensayo para su clase de mañana mientras tomaba un te frío en aquel lugar que disfrutaba tanto con Livia, tan concentrada estaba en su trabajo que no noto al chico de la clase anterior observarla a tres mesas de ella, el chico suspiraba de manera encantadora, era bien parecido, aunque vestía muy sencillo, Liana de pronto alzo la mirada y se encontró  con aquello ojos cafés, al verse uno al otro ambos sintieron nervios, pero el chico le sonrió de inmediato guiñándole un ojo coquetamente, acción que hizo que toda la sangre de Liana le subirá a la cabeza, su corazón latió tan rápido que sintió vergüenza, bajo la mirada tratando de esconderse del chico fingiendo que retomaba su lectura, pero obviamente no era así, solo veía letras y más letras sin comprender ya lo que decían, de pronto aquel chico se levantó y se dirigió a su mesa, Liana lo sintió venir cuando el perfume fresco del chico inundo sus narices, se sentó frente a ella obligándola a mirarlo y dijo. __Hola, soy Brandon, ¿te molesta si me tomo un te frío contigo? Liana sintió que las piernas le temblaban, nerviosa e incómoda por la situación asintió mientras por dentro maldijo su suerte. >. El chico sonrió encantado mostrando su perfecta sonrisa, dijo. __¿Cómo te llamas?, vamos en la misma clase pero no he tenido el gusto se escuchar tu nombre. __Liana, lo dije en mi presentación. Bran sonrió algo apenado. __Oh que bonito, lo que pasa es que yo me integre dos días después a la clase. __Ah… Dijo ella sin saber cómo entablar una conversación y evidentemente lucia incomoda, tanto que incluso el chico podría pensar que no le agradaba ni un poco. __Acabo de llegar de intercambio desde Mexicali, asi que no conozco muy bien la ciudad. Liana asintió despacio con una sonrisa más falsa que los labios de su prima Briana, rogó porque no le pidiera ser ella quien le mostrara la ciudad. __Asi que estaba pensando… Liana pensó aterrada. >. __¿Por qué no salimos y aprovechas para mostrarme la ciudad? >.  Liana se aclaró la garganta con algo de dificultad, sonrió un poco más relajada mientras pensaba en que contestar pero su cerebro parecía congelado, dijo después de unos segundos. __He, tengo mucha tarea y planes para estos próximos días. El chico pareció algo desilusionado, Liana se sintió cruel y tonta. __Ah, entiendo, pero quizá cuando te desocupes, aceptes salir conmigo. Sonrió dulcemente mientras saco su celular y dijo. __Dame tu número para registrarte, después de todo estamos en las mismas clases, ¿te parece? Liana no tuvo más que aceptar, dicto su celular y pronto este sonó, Liana tomo su celular algo nerviosa e incómoda para registrar su número, el chico dijo. __Bien, te dejo trabajar en tu proyecto, nos vemos luego Liana, un placer conocerte. Liana asintió incomoda, el chico pareció perder las esperanzas y se marchó del café sin más, en cuanto se vio a solas dejo salir el aire que inflamaba sus pulmones desde hace rato de golpe, dijo dándose un manotazo en la frente. __Eres una tonta muy tonta, “tengo planes estos días”, ¿no podrías haberle dicho algo más patético que eso?, hash… Se recargo en el respaldo de la silla. Christopher llego a su antiguo hogar, una mansión preciosa, con un inmenso jardín, bajo de la camioneta antes que su novia para ayudarla como todo un caballero, usaba gafas oscuras igual que ella y una vez que Laura bajara y viera la fabulosa mansión su boca se abrió de la impresión, miro feliz a su guapo novio y le dio un beso apasionado, Christopher la abrazo con fuerza a su pecho y Laura suspiro, dijo. __Muero por conocer a tus padres. Christopher sonrió. __Muy bien, pues no los hagamos esperar más, vamos preciosa. Enseguida caminaron a las escaleras de mármol blanco y subieron hacia el balcón de la puerta principal, ya una vez ahí el amo de llaves los recibió con una cálida sonrisa abriéndoles la puerta. __Joven Sullivan, estamos felices de verle nuevamente, espero haya tenido un fabuloso viaje y… Miro a Laura, ella dijo mal mirando al hombre de mayor edad. __Señorita Laura Brown. __Oh, señorita Brown, un gusto conocerla y recibirla. Laura sonrió de dientes para afuera, apenas la conocía y el pobre hombre ya parecía estar en problemas. __También me da mucho gusto verle Bruno. El señor Bruno sonrió, definitivamente Christopher seguía siendo el mismo muchacho bueno, educado y libre de prejuicios, idéntico a su señor padre, enseguida una voz consentida y femenina resonó frente a él, una mujer de cabello oscuro, brillante y perfectamente recogido en un alto peinado se abalanzó sobre Christopher para abrazarlo, esa mujer, no era otra más que su madre, la señora Elizabeth Beltrán Casanova. __¡Christopher!, hijo mío, pero que alegría que estés aquí, hay déjame verte de cerca. Dijo tomando al pobre Christopher por sus mejillas haciéndolo reír un poco. __Hay pero que apuesto eres, que guapo te has puesto, bueno, tu siempre lo has sido, desde bebé. __Madre, ya basta. Dijo algo sonrojado, Laura rió igual que Elizabeth, en cuanto la mujer miro a la belleza de mujer que se posaba junto a su hijo sonrió y tomo sus manos con emoción. __Oh, querida, tú debes ser Laura, la prometida de Chris. Chris carraspeo incómodo. __Es mi novia, madre. Elizabeth sonrío. __Igual te casarás con ella ¿no? Laura parecía emocionarse tras ser tan fácilmente aceptada por su… ¿futura suegra? __Hay que amable de su parte, pero por el momento Chris y yo, no tenemos planeado formalizar nuestra relación, aún. Este final volvió loca a Elizabeth quien parecía muy feliz y emocionada, pues al ver a Laura en persona no se comparaba con las fotos que Chris le había mostrado, dijo. __No importa, disfruten el momento, pero vamos, pasen hay muchas cosas de que hablar no he visto a mi único hijo desde hace casi 10 años. Dijo algo melancólica pero feliz, Chris sonrió. __Solo no nos bombardees tanto madre. Elizabeth hizo un puchero, dijo. __Está bien, vamos, pasemos a la mesa que la comida ya está lista, hijo, mande a que elaboraran tus platillos preferidos. _¿De verdad? __Por supuesto, que esperabas, debía festejar tu llegada antes que nadie. Chris sintió alivio, pues por un momento pensó que su madre haría una conferencia de prensa en una fiesta carísima solo por su bienvenida, suspiro al saber que no era así, hasta que por fin fue momento de hablar con su padre. __¡Hijo! Dijo un hombre de melena gris y ojos color miel de al menos unos 50 años, finamente vestido, un traje gris aperlado con corbata negra y camisa blanca. __¡Padre! Enseguida se abrazaron con algunas palmadas en la espalda. __Que gusto tenerte de regreso, te hemos extrañado mucho. __Y yo a ustedes. Enseguida se separaron. __Hay tantas cosas de que hablar, sobre todo de negocios. __Lo se padre, por eso estoy aquí ¿no? Víctor sonrió feliz, por fin daría fin a su cargo en la presidencia para que Chris fuera su sucesor. __Me alegra escuchar eso, qué bueno que heredaste los mismos gustos y pasiones que tu padre, de lo contrario habría tenido problemas con dejarte a cargo. Chris rió cálidamente. __Todo lo bueno lo he heredado de ti. Elizabeth bufo. __¿Y qué hay de tu madre? Chris sonrió. __De ti también herede muchas cosas madre, lo sabes. __Lo guapo por ejemplo. Todos rieron, Víctor dijo. __También de mí mujer. Laura parecía encantada, Víctor la miro, sonrió cálidamente para tomar su mano. __Hola querida, es un gusto conocerte en persona. __Muchas gracias señor, yo también estoy encantada de poder venir a México. __Pero que bien hablas el español. __Aprendí solo por Chris. Lo miro con ojos dulces, Chris sonrió, Víctor dijo. __Bueno entremos ya de una vez, la comida se enfría. Pronto los cuatro entraron a la mansión y comenzó su gran velada.
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