Una vez en la parada, el autobús se detuvo y Liana bajo más rápido que flash, faltaban tres minutos para que empezaran las clases y todavía tenía que ir al baño para cambiarse el pantalón, Livia se encontraba ya en el salón mientras ya casi todos los compañeros estaban en sus lugares, tomo su móvil para mandar un mensaje. Livia: Liana, ¿dónde estás?, el profesor está por llegar. Livia comenzó a preocuparse, mientras Liana corría como alma que lleva el diablo esquivando a sus compañeros para llegar lo más pronto posible al baño, en cuanto vio la puerta con el símbolo femenino se sintió cerca de la luz, entro rápidamente dirigiéndose a uno de los cubículos sin poner el seguro de la puerta y dejó caer sus libros junto con su bolso al suelo, se quito los pantalones volteándolos

