El día transcurría rápido mientras Liana estaba feliz de haberse desecho del yeso de su dedo, podía caminar perfectamente, los moretones se habían ido hace días y el dolor también, así que estaba perfectamente sana. Una vez en casa comenzó a ayudar a su mamá y la tía Rose con la cena especial de esa noche, y si que estaban apuradas, ya casi daban las 4:00 de la tarde mientras Lía sacaba un pan recién horneado, el vapor inundo sus narices aromatizando sus sentidos, sonrió mientas dejo el molde caliente sobre una tabla de madera, se quito los guantes e inhaló el delicioso aroma del pan, Liana dio palmaditas con emoción y orgullo, sonrió para sí misma sintiéndose toda una chef, si bien, sabia cocinar y aunque su nivel de sazón no era igual que el de su tía Rose, si le era muy similar al de

