CAPITULO 23

2426 Palabras

DARKO (Dieciséis años) El olor a cera quemada y a incienso barato siempre me ha provocado náuseas, pero hoy, el aire en el sótano es tan espeso que se siente como si estuviera inhalando cenizas. El hombre que dice ser mi padre me tiene encadenado a una silla de madera vieja. Mis manos están atadas a los lados con cuerdas tan tensas que me cortan la circulación, volviéndome los dedos de un azul violáceo. Mis pies están presos por unos grilletes de metal oxidados, manchados con restos de fluidos secos que no me interesa identificar. Frente a mí, mi padre camina de un lado a otro. Trago saliva con dificultad, intentando aliviar la sequedad de mi garganta. El corazón me martillea el pecho, pero no es por miedo; ese sentimiento abandonó mi cuerpo hace mucho tiempo. Es por la adrenalina y una

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR