CASANDRA Tomamos el primer taxi que encontré afuera y nos dirigimos a casa, Dani no para de llorar, pero no quiere hablar conmigo. Llegamos y encontramos a mis hermanas afuera en el jardín, ellas al ver a Dani se preocuparon, y por supuesto sus primitas también fueron a consolarla. — ¿Qué pasó? — preguntó Sandy, mi hermanita menor — Lo fuimos a despedir y pues llegó una mujer con un niño de más o menos la edad de Dani. — Y ¿Por qué Dani está llorando? — preguntó Sandy — La verdad es que no estoy segura, yo creo que es por que la mujer dijo que es la novia de Dan, pero también puede ser por que el niño lo llamó “papi”. — ¿Dan tiene otro hijo? ¿Por qué no nos dijo? ¿Cómo era la mujer? — preguntó nuevamente Sandy — No estoy segura, creo que solo le dice así. La mujer era alta, r

