_ Sandro, regresa la grabación. Pedí a mi hermano, quien automáticamente cumplió la orden hasta que apareció lo que tanto había buscado este último mes. _ Detente, ahí estás. Te tengo. Dije al encontrar la pista crucial. _ ¿Qué ves? No puedo reconocer nada. Estos hombres saben trabajar muy bien. Rostro oculto, ropa oscura, siempre de noche. Comentó Sandro, recostándose en su silla de trabajo. Pero yo sí podía reconocer el reloj del hombre que me mostraba la cámara de vigilancia del edificio de Conlallave. _ Iremos a visitar a Jerry Alameda. _ ¿El médico? Preguntó Sandro, con los ojos abiertos mientras ampliaba la imagen. _ El mismo que viste y calza. Le haremos una visita. _ Ahora es ilegal, puedo meterme en problemas. Contestó Sandro, siguiéndome. No respondí. Estaba tan molest

