CAP 2

1228 Palabras
Desperté desorientada y con mucho calor, abrí los ojos, mire alrededor, el rey demonio dormía plácidamente, su cola aun envolvía mi cuerpo, treta de moverme lentamente, pero no funciono. -Ya despertaste- -Si, buenos días Rey- -Lesmes- Me le quede viendo sin entender lo que decía y soltó un suspiro -Mi nombre es Lesmes- Le sonreí ampliamente, unos golpes en la puerta rompieron la atmosfera -Señor el consejo lo espera- -Bien, me ayudaras a arreglarme- Se levanto y el movimiento me hizo girar en la cama, la puerta se abrió y las cositas entraron con una tina de baño, el agua humeaba, como si yo estuviera ahí se quito sus ropas, pude ver cuerpo desnudo desde atrás, una espalda fuerte, su cuerpo estaba cubierto por un pelaje fino, se metió a la tina -Déjenos solos- Las cositas dudaron un segundo, Lesmes les dedico una mirada de enojo y salieron -Celina, báñame- Me baje de la cama y me acerque lentamente, la tina era alta, me tuve que poner de puntitas, para poder tocar su cuerpo, talle su cuerpo y el soltaba gruñiditos de placer y me detuve -No dije que pararas- -Es que ya no alcanzo- Me le quede viendo y el a mi, sin pensarlo me tomo con sus manos y me metió a la tina, el vestido que era blanco se hizo transparente, Lesmes se me quedo viendo, con sus manos tomo las mías impidiendo que me cubriera el cuerpo. -Eres mi sacrificio, tu cuerpo es mío, no tienes porque esconderlo de mi vista- Se acerco más a mi, sus bigotes me hacían cosquillas en los labios -Ahora termina de bañarme- Me soltó, y sumergió más su cuerpo para que alcanzara mejor, al terminar, salió de la tina y me ayudo a salir, se vistió y salió de su cuarto, minutos después entraron las cositas uno me tendió un vestido y sacaron la tina. Me quite el vestido mojado y me puse el nuevo que me dieron, igual era blanco, pero más ceñido abrazaba todas las curvas de mi cuerpo, me quede en el cuarto de Lesmes. Después de un buen rato, Lesmes entro de golpe a su cuarto cosa me asusto, se me quedo viendo y se echo en la enorme cama -El consejo me presiona para que te devore de una vez- Me levante del suelo y me acerque a la cama, hasta quedar a la altura de su rostro -Si debe de ser así - Lesmes se me quedo viendo, vi como su mirada recorría mi cuerpo, me tomo del rostro y lo acerco al suyo, su nariz rozaba con la mía -Tal vez pueda devorarte de otra forma- Vi como sus pupilas se dilataban, yo deje de respirar -Si eso es lo que debes hacer...- Con cuidado me levanto y me coloco sobre su regazo, el se enderezo, comencé a sentir algo duro creciendo abajo mío, Lesmes se acerco y comenzó a olfatearme -Hueles a mi- Yo no podía decir nada, su cercanía me abrumaba, pero tampoco podía apartar mis ojos de los suyos, es como si me hubiera hipnotizado, con su nariz comenzó a acariciar mi rostro y fue bajando hacia mi cuello hasta que llego a mis pechos, mi corazón estaba a punto de salirse de mi pecho por lo rápido que latía. Unos golpes en la puerta rompieron el hechizo, Lesmes rugió molesto -Señor tiene visitas- Nos quedamos viendo un segundo más, me quito de regazo y me coloco en la cama, a través de su ropa se veía su erección y salió de su cuarto. Las horas pasaron, ya tenia hambre y Lesmes no regresaba, las cositas entraron al cuarto con una charola, la tome y salieron, en la charola había una nota Tardare con este asunto, come Te veré en la noche Lesmes Sonreí, al menos no pasaría hambre, comí en silencio; más tarde las cositas me llevaron unos libros y una toga, la noche cayo y Lesmes aun no había regresado, la puerta se abrió de par en par -Es hora- El sirviente con cabeza de perro entro, me tomo del brazo y salimos del cuarto de Lesmes, el corazón se me fue a los pies, me resigne y camine junto a el, bajamos a un calabozo. -Párate en el centro- Cerro, se dio la media vuelta y me dejo, en ese oscuro y frio calabozo -Recuéstate en el centro- La voz de Lesmes venia de algún lado, trate de buscar de donde provenía su voz pero no lo vi -¡Recuéstate!- Gruño, me coloque en el centro y me recosté la toga se abrió dejando al descubierto mis piernas -No te muevas- La voz de Lesmes se escuchaba más cerca y logro distinguir su movimiento entre la oscuridad -Llego la hora ¿Estas listas?- Solo pude asentir, Lesmes se fue acercando poco a poco, se coloco encima de mi, no tenia su camisa, el pantalón apenas si contenía la erección que ya tenia -Te devorare- Lo tome del rostro y le sonreí -Soy tuya- Sus ojos se dilataron por completo, de un zarpazo rasgo la toga, un grito escapo de mi, no fue de dolor, sino de sorpresa Lesmes me planto un beso, sus bigotes me hacían cosquillas, me beso con cuidado, con sus piernas abrió las mías, con su lengua comenzó a recorrer mi cuerpo, comencé a sentir mil sensaciones, todas provocadas pro el. Se enderezo, se arranco los pantalones, su m*****o estaba en el aire, erecto, palpitante, se inclino y se coloco en mi entrada, empecé a sentir una presión, hasta que lo tuve adentro -¿Estas bien?- Lesmes me lamio las lagrimas que brotaron, solo pude asentir -Estas muy apretada, comenzare a moverme- Con cuidado salió y volvió a entrar, hasta que vio que me acostumbre a su movimiento, entonces comenzó a embestirme con más fuerza, comenzaba a gruñir, sentía la presión de las garras que intentaba ocultar. -Lesmes- Gemí, algo caliente comenzó a brotar en mi interior, Lesmes se recostó encima mío, nuestras respiraciones comenzaron a regularse, Lesmes giro y me coloco sobre su pecho. Se puso de pie y me tuvo entre sus brazos, se coloco una bata y con una piel cubrió mi cuerpo, vimos la toga hecha girones y una mancha roja -Con eso no habrá duda de que te devore- Solté una risita y salimos del calabozo, estaba adormilada, durante el camino escuche reclamos y el rugido de Lesmes, después, silencio. Me desperté de golpe, reconocí el cuarto de Lesmes, el estaba profundamente dormido y desnudo, su cuerpo se veía fuerte, como el cuerpo de la bestia más fuerte que hay, me gire para verle el rostro y el ya me estaba viendo a mi -¿Un mal sueño?- Negue en silencio, sentí como se enderezo -¿Te duele algo?- Me le quede viendo -Necesito que me hables, nunca había tenido relaciones con una humana, no se si te lastime o tu cuerpo no soporto el mío- Me puse roja, seguía desnuda en vuelta en esa piel -No me duele nada- -Bien- Se volvió a recostar -¿Que pasara ahora?- -Eres mía- -¿Eso que significa?- -Exactamente lo que es, vuelve a dormir, aun no amanece- Me tomo con cuidado y me recostó en su pecho, el subir y bajar de su respiración me arrullo y me sumí en un sueño profundo
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