El impacto en el corazón de Lucia al recibir la noticia de su hija estaba viva fue mucho mayor que el golpe de sus rodillas en el azulejo, su corazón se quebraba en pedazos diminutos que la rompían mucho más a ella. Leandro quiso acercarse para sostenerla, pero aquel dolor en el pecho no le permitió moverse. Ambos habían sufrido desde hacía más de veinticinco años, los dos habían llorado, pero la diferencia era que él había tenido a Amber para reconfortarlo mientras que Lucia, lo había perdido todo. Lucia no logró contener aquellas lagrimas que aclamaron salir y derramarse, sus sollozos invadieron aquel silencio en el despacho y aquellos pedazos de su corazón quedaron aún más destrozados. Lucia lloró, ahí frente al hombre que alguna vez había amado derramó su llanto llenando su corazón

