Andrew no olvidó el nombre de la mujer que acompañaba a Alexander en la fiesta de Wallas, lo recordaba perfectamente, él no la saludó, tampoco se avergonzó cuando esta posó sus orbes aceitunados sobre los evidentes golpes en su rostro, estaba cansado, fastidiado y molesto. Helena despegó los ojos del rostro de Andrew y dirigió su mirada al tarro de cerveza que el barman deslizo por la barra. Dio un trago largo y soltó un suspiro aún más largo. —Creí que había tenido un día malo, pero creo que ahora parece estúpido quejarme— Musitó recorriendo el borde del cristal de su bebida con su índice. Helena sabía que había temas personales que para algunas personas resultaba incomodo hablar, non obstante sintió curiosidad por saber lo que le había pasado. —¿Puedo preguntar que ocurrió? — pregun

