CAPÍTULO CINCO Por primera vez en su vida, Amethyst creía que un hombre podía ser realmente notable. Ella tenía un empleo maravilloso haciendo lo que amaba, uno en el que lograba tener una buena vida y en gran parte, uno que disfrutaba. Inclusive, en ocasiones su madre podía ser maravillosa. No tuvo una mala infancia. Su madre dejó claro desde el principio que amaba a Amethyst, pero al mismo tiempo ella se sentía como si realmente no perteneciera a ningún lado. Probablemente como resultado de moverse continuamente...en cada lugar que había estado parecía que la magia se formaba en el aire. Como si estuviera esperando que ella extendiera la mano y la agarrara. Ningún hombre la había seducido antes, pero Cooper había hecho que deseara cosas que antes no había considerado. Nunca había sido

