Pasaron horas desde que el médico había entrado en la habitación de Inamori intentando evitar lo inevitable, todos sus esfuerzos fueron en vano. Después de unas largas cinco horas dentro, salió con el rostro demacrado y cansado y la mirada decepcionada; Coraline se encontraba afuera junto con Edmon quien había regresado con la selección de libros que había pedido; el doctor al verlos negó con la cabeza y regreso a su cuarto, a esperar nuevamente que la reina solicite sus servicios; Coraline le siguió para recibir instrucciones, el estado de Inamori era delicado y no debía de estresarse demasiado, además de tener reposo constante y una alimentación a base de líquidos y baja en grasa. Edmon entró al cuarto, con pasos lentos y procurando hacer el menor ruido posible, el cuarto se encontraba

