Monstruo

303 Palabras
¿Acaso no has entendido? Debes de mantener tu virginidad intacta o ¿Quién se casaría contigo sino? Debes de buscar esposo o ¿Quién se encargaría de ti? Bestia putrefacta, trapo sucio, taza rota, animal inservible. El cabello debe ser espeso, la boca cocida a menos que pidan tu opinión. Tu marido debe de ser más exitoso que tú, tu deber es servirle y darle hijos, cuantos el desee. ¡Nunca vas a ser suficiente para nadie! Deje los estudios y me busque un esposo, me pegaba, me torturaba, me apagaba cigarrillos en los brazos, me violaba, me cortaba con botellas rotas de whisky y aun así, tuvimos 6 hijos. Nunca me defendí, y no pude dejarlo; el divorcio era una muerte súbita según mi padre. Esto no sucedió en el siglo 19, era el año 2020, donde había mujeres marchando por nuestros derechos, por la legalización del aborto, en realidad, luchaban por nuestra libertad. Esa mujer en el espejo no era yo, era un monstruo. Lo era, por no defenderme, ni defender a mis hijos de sus abusos. Salí a la calle, gritando con todas mis fuerzas, me moría. Encontré el interruptor y encendí la luz. Firme mi divorcio, y me fui con mis hijos. Estudie y trabaje como nunca. Me gradué, me convertí en alguien y compre una casa. Los pequeños Lucas, Martin, Héctor y Efren, mis hijos, aprendieron a respetar a las mujeres antes de tener siquiera 6 años. Las pequeñas Ludmila y Josefina, mis hijas, comprendieron su valor, su lucha, y la necesidad de ser independientes. Todos aprendieron la importante lección de que, todos merecemos respeto, que la desigualdad de género no estará presente en sus pensamientos. Ya yo no era esa mujer, era mejor, deje de ser la víctima, y comprendí que el monstruo real, era él.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR