Por Irina -Roque, salí, porque es mi habitación. Le digo desde el umbral. -Te invito a cenar, pero vamos. Le digo queriendo que salga de mi habitación. -Es muy femenina. -Sí. -¿La estrenaste? ¿Me está cargando? -Duermo acá. Le contesté. Él sonrió y su sonrisa me derrite. -¿Esta ventana da al parque? -Sí. Entré a mi habitación para pedirle que ya salga. Roque tomó mi mano y me acercó a él. -Perdón... Iri... yo... Me mira pero no sigue la frase. Me abrazó con fuerza. -Te quiero. Me dijo al oído y sentí mil cosquillas por dentro. Su boca resbaló despacio hasta la mía. Comenzó a besarme lentamente, como con miedo a que me alejara, pero en ese momento yo era incapaz de hacerlo. Tímidamente le devolví el beso y eso fue suficiente para que se desatara todo lo demás... -I

