CAPÍTULO CATORCE Riley sabía que las cosas estaban a punto de volverse realmente feas. Ella y Bill estaban en la sala de conferencias informándole a Brent Meredith sobre sus actividades en Siracusa. Esperaba que el agente especial encargado Carl Walder no estuviera en la reunión. Walder era el jefe de Meredith, un hombre infantil y pecoso que tenía el pelo rizado de color cobre. Había subido por la cadena alimentaria del FBI a través de tratos, conexiones y la política. Riley no tenía ningún respeto por él, y él tampoco tenía ningún respeto por ella. Sus antecedentes no habían sido los mejores. Walder la había despedido dos veces, y le había quitado su arma y su placa en ambas ocasiones. Riley sabía perfectamente bien que él estaba loco por tener otra oportunidad para hacerlo de nuevo,

