—Espera aquí—la joven levantó la vista y le miró pasando saliva y temblando—Alguien vendrá a atenderte—sus ojos se volvieron rojizos por un segundo—Incluso si este maldito cuarto arde en llamas, no te levantes de esa cama. ¿He sido clara?—Luna parecía estar a nada de entrar en crisis, asintió rígida y como pudo con los puños blancos alrededor de la sábana y los ojos irritados como si quisiera llorar, la alfa captó también la furia, ella no estaba tan asustada como parecía o debía y, eso le preocupaba. Lucian gruñó algo intangible antes de soltar una maldición y salir de la habitación, debía arreglar todo en caso de que la mierda comenzará a salpicar a todos. La alfa bajó las escaleras corriendo entre maldiciones y gruñidos, enviando una serie de mensajes a algunas personas, y no, entre e

