Capítulo dedicado a Ruth Contreras Betania: “Según él, la princesa Betania le dio la orden.” “Según él, la princesa Betania le dio la orden.” “Según él, la princesa Betania le dio la orden.” Las palabras se reproducen en mi mente una y otra vez y a pesar de que las he entendido a la perfección, siento que están en otro idioma, que mi padre se equivocó al decirlas porque no puede ser posible que ese hombre haya dicho semejante barbaridad. Es lo más absurdo que he escuchado en toda mi vida. ¿Qué yo facilité que mi hermana menor se fugara del palacio y luego la induje a casarse con un completo desconocido? ¿Para qué? ¿Qué objetivo tendría para cometer semejante hecho? ¿Qué gano yo con atentar de esa forma contra mi hermana menor? —¿Qué? —pregunto con la esperanza de haber escuchado

