—¡Tengo que darle la noticia a tu padre, va a estar muy emocionado! —exclama mi nueva suegra, y hago una mueca. Incluso yo sé lo poco que Asher soporta al General— siempre se ha sentido muy mal de no haberte dado una vida normal. —Estoy seguro —murmura Asher, y puedo casi sentir las ondas de calor negativas que su cuerpo está emitiendo. Con cada segundo que pasa se pone más y más enojado conmigo, y no quiero que Patsypats nos deje solos, pero ella brinca de la cama y acaricia la cara sin expresión de su hijo antes de salir volando y dejarnos solos en este lugar. Para evitar la mirada llena de desaprobación de Asher , me concentro en observar mis alrededores. Es un cuarto grande, casi tanto como en donde duermo yo con otros nueve chicos, pero en este solo hay tres camas grandes, las p

